10 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

De mayor a menor la primera semana de 2011, con las dos puntas marcando anverso y reverso de un modo muy elocuente. Y en un abanico de colores, partiendo de un rojo bien cálido, hasta terminar en el azul más frío, por obra de la acumulación de los mejores momentos el período dejó un saldo positivo. Aunque siempre es más reconfortante un desarrollo a la inversa, donde se parta con debilidad y se vaya entonando -y «limpiando» el mercado de oferta- para rematar con una rueda bien caliente.

Habrá que iniciar la segunda etapa tratando de reflotar esa última fecha del viernes, donde lo único positivo fue ver una correcta alineación de las variables, precios y volumen, yendo en la misma di-rección. Lo demás resultó contrario, e inclusive sin poder mostrar la curiosidad de un total de papeles con alzas superior a los descensos: aunque el índice líder mostrara saldo negativo.

El viernes se saltó la valla, se perforó el piso de los «3.600» y sufrió pérdida la mayoría de las plazas tratadas. De paso, dándole marco a novedades externas que fueron muy poco alentadoras en el mercado recto.

Con los harapos

Un encumbrado funcionario del Gobierno de Obama que desliza la palabra «default» y suplica para poder emitir deuda, no resulta vitamínico para sacar conclusiones sobre cómo ven las cosas en la principal economía. Y si se juntan con los problemas europeos: se hace una regia bola de adversidades, con la que hay que convivir y tratar de esquivar.

Hablamos antes de la «mochila» que no puede dejarse de lado, que el Merval carga sobre sus espaldas con el 52 por ciento de utilidad del año anterior. Y el sobrepeso que representa cuando el techo que puede quedarle a ciertos títulos que dispensaron ganancias «exuberantes», resulta, indudablemente, acotado. Y deberán tales empresas responder con números generosos de balances, como para conseguirle otro recorrido favorable, a los papeles emitidos por ellas, En esto engarza el «eslabón» que flotó en la semana anterior, con movimientos y saldos de precios en acciones de menor presencia de liquidez.

La búsqueda de los «mineros» de Bolsa, que linterna en mano van en procura de descubrir nuevas vetas. El «oro» ya no sale a flor de tierra: viene a pico y pala.

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