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Cupones Bursátiles
Resultan las Bolsas las grandes perdedoras en estos episodios de Libia y la alarma comenzó a sonar con fuerza por el mundo.
Probablemente, razonando las grandes carteras -los muchachos que trabajan en milésimas de segundo- que esto irá a complicar todavía más el lento intento de las economías principales por comenzar a levantar cabeza.
Si ya está expandido el temor a la inflación, de lo que tanto se habla -y se intentan medidas- en China, en Alemania, en Brasil (y en tantos otros donde no estamos nosotros, tan felices con un 30 por ciento estimado de inflación).
Indiferencia
Una escapada del barril de petróleo irá a irritar más los costos que tratan de contenerse. Y en tal caso, nosotros tampoco escaparemos a ello. De todas formas, con la indiferencia que se atiende el problema, que la tasa suba unos puntos más en el índice de precios ¿a quién le habrá de interesar?
Los sindicatos ajustarán sus pedidos en consecuencia, las empresas terminarán concediendo, los aumentos pasarán a precio final, siguiendo en una danza diabólica que ya -muchas veces- hemos visto en qué termina...
Sabido es que no es popular tomar medidas, así se ha visto con las quejas en Brasil.
Y más todavía, la conductora del país con inflación más controlada -Alemania- acaba de verse arrasada en elecciones parciales. De paso, apuntar que Alemania es el país con más baja tasa de desempleo -la menor en 20 años-, pero las reacciones de los humanos suelen ser similares en todas partes y ante las mismas circunstancias.
No gusta a los germanos que los salarios se mantengan estables y resulten inferiores a otros países de la región, castigando a sus políticos. Lo concreto es que el escenario está variando en 2011, a sólo mes y medio del arranque. Corregir las inefables «proyecciones» es un deber. Para no vivir de ensueños.


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