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Cupones bursátiles
No aparecieron en tal período novedades como para apoyar la ganancia en detonantes de la misma; inclusive hubo otras que debían mirarse con preocupación, y que los hacedores de tales ruedas desecharon por completo. Como si estuviera demarcado en el cronograma que la semana tenía que dirigirse hacia lo positivo, salvo una catástrofe. Y como ya de catástrofes el año viene bastante servido, las malas nuevas se referían a lo que ha pasado a ser habitualidad de dificultades en Europa o en la economía de los Estados Unidos. Por comparación con el desastre japonés o las llamas en Libia, los informes acerca de más problemas sin solución en los países quedan simplemente descartados. Por allí surgió nuevamente George Soros, dando una visión que en otros momentos hubiera lastimado la piel de los mercados.
Príncipes y mendigos
Nada menos que vaticinar que Europa, llevando adelante las normas más rígidas que se quieren instalar, se verá partida en príncipes y mendigos, con muchas más dificultades para salir del pozo en las economías ya debilitadas ahora. Tomarlo como de quien viene -cierto es que Soros ya no posee el cartel de «oráculo» que antes tenía-, pero para nada tranquilizador con vistas al porvenir inmediato.
Ahora bien, si se piensa que se han extraído buenos rendimientos sin poder contarse con los argumentos para ello, cargando inclusive con datos en contrario, qué no podrán lograr los «muchachos» de los dedos de oro si es que aparecen algunos aditamentos de perfil favorable. Los que pueden serlo plenamente, o bien, como se ha visto, aquellos que son convenientemente distorsionados -como con un fotoshop- para hacer pesar el hecho leve como un gran argumento para que los índices den un salto.
La gran industria moderna, que vive y habita en derredor de la simple inversión, los monstruos de alta tecnología que se están creando, necesitan subir como sea. Y lo demuestran.


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