13 de abril 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Volvamos sobre una raza bursátil -para nosotros, casi extinguida- que llamamos «inversor ilustrado».

Que si bien es de la misma familia del que Benjamín Graham llamaba el «inversor inteligente», la variante está en que ese gran maestro de la inversión lo enfocaba sobre el modo de moverse en la Bolsa, los conceptos que deben manejarse, todo lo que constituye -simplemente- a una persona que piensa de qué modo defender mejor su dinero en el mercado de riesgo. Curioso mecanismo de la mente humana, donde el mismo individuo que defiende desde todos los ángulos una inversión, por ejemplo inmobiliaria, o bien al comprar un automóvil, muchas veces pone en danza su capital guiándose apenas por un «dato».

O siguiendo la recomendación -interesada- de alguno que juega de «gurú», o por simple opinión de un medio de información (como nosotros, por caso). Deja el destino de su dinero en manos de terceros, a los que ni siquiera conoce. O ni tiene idea clara sobre la seriedad de la fuente que lo incentiva.

En síntesis: defiende a muerte el capital en un tipo de inversión, pero lo deja librado a su suerte en otra. En ambos casos, el dinero es el mismo.

Pero nos fuimos alejando del «inversor ilustrado». Y volvemos a buscarlo. Decíamos en una nota anterior que la Bolsa era la «inversión ilustrada» porque sumía, al que la toma como verdadero inversor, en una gama notable de temas -a través del rubro que tienen los papeles que posee- y antes de ello posiblemente no le atraían en lo más mínimo. Ejemplo: tener posición en Ledesma, leer lo que dice su «memoria», implica conocer al dedillo -desde adentro- cómo es el mercado azucarero, o del papel, o del alcohol, etc.

Y si se poseen títulos de una que vimos ayer, Caputo, la lectura de sus párrafos impone de qué modo se halla el mercado inmobiliario desde el punto de vista de los constructores. Qué se piensa del estado de los precios de los inmuebles, cómo es que el acecho de los costos -ya imposible de trasladar a precios finales, muy maduros- puede afectar, a breve plazo, al sector clave de la construcción. Y de tal forma, paseando por los distintos rubros, se posee una visión mucho más veraz y profunda que la que tienen los que ven la superficie (inclusive, muchos funcionarios que balbucean algunos datos). Proveer conocimientos, prestación gratuita que da la Bolsa.

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