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Cupones bursátiles
Mientras esto sucedía (como en los cuentos), en un lugar muy austral y muy lejano proseguía una polémica donde el mercado bursátil solamente puede cubrirse y mirar azorado, de qué modo se cruzan acusaciones, impugnaciones. Entre una de las compañías líderes de la Bolsa -y de la economía del país, vale apuntarlo- versus autoridades del Gobierno que han ido con todo, por todo...
El bombardeo de opiniones resulta saturante; la entidad bursátil debió suspender dos veces la cotización de Siderar -por opuestas cuestiones, acerca de su probable dividendo- y dentro del «paquete» se encuentran pensamientos sensatos como otros, francamente absurdos. (Dejando de lado los que llevan el inocultable sello de lo político, de ambos lados).
El lunes, en contratapa, Ámbito publicó una entrevista con el economista Carlos Rodríguez -del CEMA- y como título se eligió una frase que así como define, trae pesadumbre: «El Estado no debe ser el socio bobo en empresas de vivos...». Los dos conceptos dan para abrir más polémicas y -no sabemos si estudiando y adrede- da una pésima imagen de los dos que están en pugna. Desde el ángulo que nos compete, el bursátil, nos permitimos observar que así como las arcas públicas procuran libar todas las mieles de empresas cotizantes, hay también que plantear qué hacen para fortalecer al sistema donde -han dicho- poseen más de $ 22.000 millones en acciones. Cuando la estrategia emprendida dejará secuelas, deteniendo todavía más cualquier intención empresaria de cotizar (y los que están lo deben estar lamentando). No es mala pregunta.


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