- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Más allá de que se ha seguido con la tenencia que viene de décadas, en cuanto a que los gobiernos no analicen y no implementen algunos incentivos concretos para que las sociedades de capital «cerrado» lo abran y participen en el mercado bursátil, lo único que surgen son piedras en el camino, de aquellas que están a la vista y de las que podrían formarse a partir de ciertas decisiones (en especial, el caso Siderar y la acometida sobre sus «reservas»).
Ventajas
Si a esto se le suma que el mercado posee una fuente muy escasa en «capital de riesgo» -en especial, local-, abrir el juego de una compañía y asumir controles y deberes (de donde aparecen sumarios y multas, con varios años de demora) es para pensarlo varias veces, después del primer impulso en tal dirección. Ante la requisitoria sobre ¿qué ventajas obtiene la sociedad, al entrar a la cotización? se pueden enumerar varias que siempre formaron parte de la teoría, algunas con vigencia todavía y otras que se han desactivado con el correr del tiempo. Y entre tantos proyectos e ideas que se elevan para su aprobación y puesta en vigencia, nunca aparece alguno que vaya en el sentido de estimular la formación de capital a través de lo bursátil, un instrumento que -con todo el potencial que posee- es sistemáticamente dejado de lado.
No interesa ya hablar de colores, o ideologías; los hemos visto pasar a todos y siempre hay que recaer en el recuerdo de lo intentado en épocas de Aldo Ferrer (con el incentivo fiscal) y que data de inicios de la década del 70. Todo lo demás nació en ciertos ciclos espontáneos, cortos, con auges que terminaron de mala forma, para después ingresar a la zona de la meseta y la pérdida del caudal popular.
La última vez que hubo feriado en Wall Street, aquí se hicieron 11 millones de pesos efectivos. Es hora de que alguna mente, con poder, descubra que una Bolsa es mucho más que un símbolo.


Dejá tu comentario