26 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Pasado, por el momento, el incendio griego y con Europa intentando vivir en un microclima propio, queda pendiente el gran «show americano» acerca de darle luz verde al Gobierno de Obama, para que pueda superar el límite de endeudamiento. Y se lo están haciendo sentir con toda la intensidad posible al carismático gobernante, que hasta debió sufrir el mal momento de no poder comunicarse -de inmediato- con un simple diputado de los republicanos. A raíz de esto es que se temía por la semana final de agosto en los mercados, cuando ya desde Brasil han bajado mensajes de su presidente hablando de tomar «medidas duras», en caso de no hallarse claridad en la controversia que se vive en los Estados Unidos. Así está el mundo: así deben reflejarlo los índices.

Para los que piensan -y pensamos- que todo se trata de hacerle sentir el sufrimiento a Obama, para el último momento concederle la luz verde, estos días resultarán plagados de incertidumbres orquestadas. Y con disposición a organizar «festejos», cuando se conozca la novedad de haberse concedido la aprobación buscada. Lo contrario sería suponer que los republicanos decidan inmolarse junto con el Gobierno, provocando una serie de reacciones en cadena, a través del mundo globalizado. Obama va también por todo, porque desea que la concesión sea hasta después de las elecciones de 2012. Y entonces, se verifica el juego entre «vivos» de la política, que tienen al resto del mundo mirando desde la platea: de qué modo encaminan semejante dislate. Podría superarse un fuerte repunte del Dow, en caso de anunciarse el acuerdo, si bien no luciría como lo más lógico: porque el juego del «adelanto», tendría que poseer como «descontado» tal acuerdo y en la resistencia demostrada por el mercado. Que si pensara, realmente en una caída en «default»: habría generado baja vertical en sus gráficos de estos días.

Buenos Aires vive su propia porfía, en una semana donde partió el consejo presidencial a cambiar dólares por acciones: y el dólar terminó tomado, trepando un par de centavos. No existe parentesco entre ambos activos, difícilmente el que junta dólares -como atesoramiento- vaya a desprenderse de ellos para asumir el «riesgo puro», como son las acciones. Una premisa elemental, que solamente en mentes poco ilustradas, respecto de inversión y mercados, puede aflorar. Una utopía.

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