5 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Una rueda puede ser «toma de utilidad». La segunda ya es una baja. La tercera resulta una «corrida». Y de allí en más, lo que se dibuja en el ambiente es el temible fantasma del «pánico» bursátil. Dicho esto cuando los términos porcentuales resultan abultados en cada ocasión.

Y al querer darse ejemplos, suele recurrirse a estadísticas de alguna antigüedad. Sin embargo, el que puede darse para ejemplificar lo dicho está ahora a la mano, en carne viva: es lo que sucede en la «eurozona», donde las tres primeras ruedas fueron de terror. Curiosamente, esto trajo consigo otro ejemplo de carne y hueso, al mencionar nosotros el hecho de inversores que suelen estar preparados solamente para actuar en mercados alcistas. Y que se quedan paralizados, o parten en huida, si es que los resultados se van poniendo densos hacia el descenso. En semblanzas sobre lo que sucede en Europa en estas jornadas, en nota publicada en Clarín -de corresponsal- se mencionaba «la especulación de los brokers, que están vendiendo papeles al alza a la mañana y los recompran a la baja, al cierre, quedándose con la diferencia en mercado volátil...». Más allá de efectuar una modificación a la figura, como que no es imprescindible que el mercado esté en alza de entrada, sino que basta poder vender al principio, a sabiendas de que el final resultará más abajo, lo que se hace en recintos europeos es jugar con el mercado invertido. Conlleva el riesgo de que la tónica se dé vuelta de modo imprevisto, o que una novedad de cierto peso cambie el rumbo predestinado. Por lo demás, es el modo de «ganar a la baja» si se presenta un panorama tan crudo como el de Europa en estos momentos. Lo que también puede ir abreviando el negocio de actuar de tal manera es que se produzca demasiada cantidad de operadores haciendo lo mismo. En consecuencia, los mismos que tienen que cubrir posiciones vendidas al inicio son los que se aglomeran en el final, generando repuntes inesperados que ponen en duda que haya diferencias.

Europa fue un volcán en la semana, Estados Unidos comenzó a esparcir «cenizas» desde lo político y viendo la debilidad del Gobierno frente a la presión opositora a que fuera sometido. Conformando un regio menú para que el oro siguiera logrando adherentes y la desconfianza se adueñe de la mayoría de las voluntades. Un pésimo presente, una de las más duras encrucijadas de 2011 (aunque por aquí las «carteras inteligentes» hagan los toques justos para disimular lo que viene). 

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