28 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Una de las primeras grandes incógnitas, con epicentro en los mercados financieros y bursátiles para 2012 será la que habrá de resolverse en cuanto a «gravar las actividades» de tal especie. Entre tanta información y declaraciones que se acumulan, algunas quedan fuera del foco principal de las ansiedades de los lectores. Siempre surge algún tema urticante que se gana el «rating» o los propios resultados de la evolución del día en los mercados. Nosotros creemos que declaraciones del ministro de Finanzas alemán -que no es un funcionario más- pueden haber corrido tal suerte en nuestro medio. En tal caso le decimos al lector de ésta columna que no haya reparado en sus declaraciones que lo suyo no se anduvo con vueltas. Para sintetizarlo (en Ámbito del lunes están completas sus palabras) el señor Schauble derramó primero cierta dosis de optimismo, afirmando que «habrá agitación -en 2012- controlable», pero tal aseveración posee mucho más de buenos deseos para el año que se inicia, que algún principio de seguridad acerca de que la agitación prevista no resulte incontrolable (y sus secuelas).

Más allá de tal pronóstico, que habrá que comprobar en la realidad, nos pareció más importante lo que sí tiene cuerpo de realización. Y que depende de la voluntad de los gobernantes y sus medidas.

Lo concreto del porvenir inmediato es que ya en los primeros meses de 2012 irán por la aplicación de un impuesto en toda la Unión Europea. Y, en caso de existir disidencia de algún país, se pondrían firmes en realizarlo los gobiernos de Alemania y Francia, con alcance para la eurozona solamente.

«Acciones y bonos serán gravados con una tasa del 0,1% y la de derivados, con el 0,01%...». El objetivo que persiguen es ver de desacelerar el ritmo de transacciones financieras. El funcionario reforzó la medida diciendo que «quizás no pueda detener los absurdos desarrollos en los mercados, pero al menos los frenaría un poco». Y remató su mensaje: «Los mercados están demasiado preocupados con ellos mismos en estos días, en vez de apoyar a la economía real». (Últimos dos pensamientos son para polemizar, el último porque siempre los mercados pensarán en ellos mismos).

Aquí lo sustancial es qué sucederá con el flujo de capitales, que fácilmente cambian su corriente si encuentran trabas en ciertas zonas y migran hacia otras. Y qué efectos traerán ellos en el gran tablero global donde estamos incluidos. Atención.

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