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Cupones bursátiles
Nada de bueno entre los europeos, que solamente emiten mensajes de los políticos gobernantes vituperando a la entidad calificadora y llamando a las fuerzas a no prestarle atención a ello. Tampoco nada de bueno en lo que hace a la economía del norte, arrastrando sus propios problemas de pesadez de indicadores. Y entonces... rebuscando por las pantallas, aparecieron algunos datos de China. De donde todos se «colgaron» debidamente, sin entender los operadores occidentales comunes qué efecto suavizante inmediato podría obtenerse de chinos que no anden tan mal.
Pero allá fueron, allá fuimos... todos tomados del «pasamanos» del colectivo asiático y forjando una rueda de plomo en una jornada de oro, alcista. Notable manera de cambiar lo negro por blanco, de trasladar causales de una a otra región. De suplir las falencias de una zona, con algunas señales positivas, de origen exótico.
En un baño de realidad cabe preguntarse: ¿a quién le importa lo que sucede en China? Y más allá todavía, cabe la pregunta acerca de si realmente se piensa que ellos van a jugar pensando a Occidente. Pero se ganó tiempo, dos ruedas pasaron y no hubo perjuicios para los índices bursátiles, en su gran mayoría. Se sabe que cada nueva apertura es un nuevo desafío por ver si se hallan algunas novedades que puedan usarse de «palanca» para mover a los mercados en dirección alcista. O, al menos, para que los daños resulten mínimos.
Europa tiene una semana muy severa, agenda cargada de discusiones vitales para tomar decisiones. La apuesta de lunes y martes surcó por jugar a tal chance y que emerja alguna cuestión que también pueda ser utilizada como escudo protector. Es fantástico el modo en que los operadores se han ido adaptando a convivir, con malas nuevas. Y el impedir que éstas tengan pleno impacto en los indicadores.
Nada queda en la lata de los recursos, en la lucha del hombre puesto contra la pared y dando pelea. Realmente, todo un espectáculo...


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