20 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Es curioso, con todo el revuelo armado entre la Argentina y España, que en el mundo de las Bolsas a éstas dos, si no las une el amor, bien puede decirse que las une el desagradable presente de resultar Madrid y Buenos Aires los dos únicos índices que poseen saldo negativo en 2012. Y esto, de paso, les confiere también el ser los dos mercados más perjudicados, en lo que va de abril. El único vano, pueril consuelo es poder decir que la Bolsa española resulta mucho más negativa que el indicador de Buenos Aires. Pero también sabemos que la durísima «mochila» que está cargando la economía de España no resulta ni de lejos comparable con lo que aquí nos sucede. Por lo que resulta lógico, y esperable, que el recinto madrileño acumule una caída cercana al 15% respecto de lo que es en torno del 4,5% para el Merval. Lo ciertamente malo es que ambos se unan en estar debajo de superficie y deparando pérdidas a sus seguidores, en tanto la cumbre del «ranking» ve una lucha cuerpo a cuerpo, entre el índice de Brasil y el de Japón (los dos, rondando el 12% de ganancia, en este tramo de 2012).

En nuestro ámbito, que es el que nos interesa, vemos de qué modo es perforaron pisos y hasta llegar el miércoles a un cierre de sólo 2.357 puntos, con un terreno pantanoso por debajo y donde nada puede ser tildado de imposible en la caída. Sabido que en el frente local el capital de riesgo bursátil hace tiempo que es mínimo, al parecer el destino siguiente estaría -en buena medida- en manos de carteras internacionales y para las cuales el listado local ha pasado a tener una imagen sumamente peligrosa.

Es un momento sumamente delicado el que toca atravesar, porque lo de YPF, si bien no poseía peso dentro del indicador ponderado, ha impregnado a todas las demás de una desaconsejable «publicidad». Afuera no distinguen papel por papel, es un comprar «Argentina», o vender «Argentina», lo que resulta muy negativo teniendo en cuenta que en la vereda de enfrente está el mercado brasileño, esperando con las manos abiertas. ¿Qué hay para poder emparejar los platillos de la balanza? ¿Cuáles los argumentos para hacer tentadora la inversión, en activos bursátiles locales? Si, para colmo, todo lo que les ocurre a empresas tiene que ver con cotizantes de la Bolsa. Y no hay quien se preocupe demasiado por el destino que corra lo bursátil, a menos que la gran «cartera oficial» busque intervenir...

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