17 de mayo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Sería una bendición, vistos el escenario y el porvenir inmediato que amenaza al mundo, tener que soportar una crisis de genuina confección bursátil (como la de las tecnológicas, y la «exuberancia», de hace una década), pero con las economías con sus bases bien plantadas.

Después de todo, el que asume la inversión del «riesgo puro» -el de la máxima expresión- se resigna, tras un tiempo, a que el mercado jugó en contra y que llegó la hora de perder. Pero otra cuestión es ver a los países y sus sociedades -por doquier- avivando más las llamas del desastre, para reclamar por sus necesidades primarias. Que una cosa es perder dinero invertido y otra, espantosa, es no poder procurarse el sustento. Ante el dramático espectáculo, los índices de Bolsas apenas reflejan, en su condición de ser simples «espejos», las penosas horas que se viven entre los europeos. Y las más extremas estampas entregadas al unísono. Con griegos que podrían embarcarse en el comunismo, y la novedad, dada desde el

JP Morgan -en Estados Unidos-, como testimonio de un capitalismo extravagante, sin cura aparente y responsable de hacer resucitar ideas que se creían esperadas. Ahora se plantea lo de Hollande vs. Merkel; quizá dentro de un tiempo ya sea un «todos contra todos», cada uno atendiendo su propio juego y desconfiando de los demás, donde lo que explota realmente sea la globalización. El brote más tierno en el historial económico del mundo, donde ya hay muchos que viven la incomodidad de no poder seguir el ritmo de puertas abiertas. Nosotros mismos, con las restricciones cada vez mayores en el comercio, somos ejemplo de aquello que nos dice: no hay verdades universales (porque a unos les quedan demasiado estrechas y a otros, muy holgadas...).

Si nuestro problema central, en las Bolsas, pasara por soportar el momento bajo el ciclo, seguro que estaríamos del todo dispuestos. Porque todos sabemos que después surge la etapa de acumulación, el crecimiento, hasta llegar a otra madurez. Nada importaría ver al Merval perdiendo más del 10% en el año, o más del 20% de Madrid, sabiendo que lo de atrás -el respaldo-, la economía mundial, solamente asume turbulencias salvables. Y sabemos que no es así, que todo se complica mucho más donde más importa. Y en medio de ello, la Bolsa es apenas una anécdota...

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