La rueda del lunes pareció armada por los de Disney, antes que por los hacendosos escribas de Wall Street. Dio resultados, con repuntes por todas partes y después de venir del trago muy amargo de la semana anterior. Ahora, si se querían encontrar argumentos -y hechos- capaces de mover esos índices que se arrastraban, imposible resultaba la tarea. Como en la fantástica historia de «Alicia», se vio flotar muy radiante la sonrisa de un gato: sin gato. Era solamente la sonrisa, con algunos pueriles recursos de pensar en Grecia y convertirla en positiva, bajo la excusa de que irían a ayudarla nuevamente, etc., etc. Le rindió casi un 2% al percudido Dow Jones, con saludos mixtos entre europeos, pero muy alto impacto en nuestra región. Se atragantó de alzas el Bovespa, hasta orillar un 4%, se colocó cercano al 3% nuestro Merval... todos subidos a bordo de un trencito de la alegría para los que solamente piensan en destacar lo bueno, o lo malo, de una rueda y sus saldos, sobre la base de diferencias de precios se concretó una primera fecha para el brindis. Que al tratar de congeniarlo con la variable más importante -los negocios- recibió una copa de agua helada. Al menos, en nuestro medio, la mejoría se sustentó en la misma -paupérrima- base de efectivo que el viernes. No se pudo salir de los $ 25 millones en órdenes y sin que el volumen refrendara la fuerte variante en los saldos de precios.
Una verdadera «sonrisa sin gato», la que no podría saberse cuánto tiempo estaría presente. Salvo que, en días sucesivos, aparecieran los argumentos y el flujo de negocios para darle cuerpo detrás.
Todavía fresca la nueva joyita bancaria en Estados Unidos, el lamentable anuncio de «JP Morgan» (y la increíble soberbia con la que su titular realizó la comunicación) volvieron voces reclamando por «regulación» en el sector de las finanzas. Hasta el propio Paul Krugman, uno de los más fervorosos en pedir salvatajes y dinero blando para todos, se acordó de mencionar que hay que llevar adelante la tal «regulación». Por ahora, lo sabido es que primero llegaron los salvatajes y -después- todo sigue igual que antes. Para volver a construir, primero hay que destruir los malos cimientos, socavar, comenzar desde el nuevo pozo. Todo parece indicar que son más los que quieren apuntar lo malo y partir desde allí. Sólo con la mano de Disney se pueden dibujar argumentos...
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