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Cupones Bursátiles
Ni siquiera asumen con la tradicional calidad del que sabe que arriesgó en tierra del riesgo puro y le tocó perder. Si sube nos llenamos, si va mal hacemos juicio. Además, se hizo repaso de las casas de inversión, o de entidades financieras, protagonistas de la crisis con su millonada de pérdidas jugando en Facebook. Un papelón de los supuestos «especialistas» que pueden dirigir el dinero de terceros y -como ahora- hacerles masticar gruesas pérdidas. Pero hubo otros que al parecer poseían «información» desde adentro, donde las maravillas del papel no mostraban ciertos vicios ocultos. A la mayoría no se le ocurrió deducir que una empresa que tuvo ingresos por u$s 3.700 millones, ganando u$s 1.000 millones, no resistía una cota de mercado en los u$s 100.000 millones. Con eso solamente ya merecían caer en la rodada (al menos, sin quejarse, por estúpidos e incapaces). Son los mismos dibujantes de imagen que en pocos días pasados vocearon que la economía despegaba (por dato de «casas usadas»), pero con el mismo argumento, utilizado a la inversa, fueron a la baja por la meseta económica que persiste en Estados Unidos. Y todo nos devuelve al punto de inicio: que nadie aprendió nada. O que no se lo consideró una enseñanza, sino un tropiezo que no habrá de cambiar nada en el juego de la codicia y la aventura sin límites. Lo de Facebook y el ridículo show que se armó en su torno, se agrega a lo de JP Morgan, a las muchas de Goldman Sachs, inclusive a la venta de u$s 30 millones en YPF -por parte de Soros- saliendo a tiempo y con casi segura «información confidencial», que partió desde nuestro medio mucho antes de anunciar la expropiación de Repsol. De lo único que se
lee es de nuevas tropelías y con los mismos bribones a cargo. Fantasmas alcistas que aparecen y se diluyen sin sentido, como aquí lo estamos viendo seguido, en un mundo que desconoce de dónde viene y no sabe hacia dónde va. (Da igual.)


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