29 de agosto 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Las versiones, o más bien las intenciones que fueron frenadas, del Banco Europeo para ser consumidor de bonos de deuda de los países de la región en problemas disparó una precisa frase de parte del titular del Bundesbank: al advertir que, tal práctica, podía volverse «adictiva».

La recogemos como otro pequeño «cupón» para la colección de esta columna. Porque es a la vez contundente, sintética, explicativa y no falta de ingenio y estilo.

El ejecutivo opinó que «una política semejante está cerca de financiar al Estado a través de la imprenta...».

Salta a la vista que utilizar «imprenta» es la palabra clave: todos entendemos a qué se refiere, sin acudir a largas explicaciones. Una bella pieza. Y la guardamos...

Mientras ocurría en Europa... nuestro colega de comentarios diarios, acerca del NYSE, nos ilustró en su columna del lunes acerca de la intromisión de la política en el ámbito de Wall Street. Y donde aflora con mayor fuerza, que Ben Bernanke pueda disparar una rociada de fertilizante en la marchita economía de Estados Unidos que, de paso, sirva para rociar al electorado que frente a la poco cómoda situación de Obama esperan -como pichones con el pico abierto, en el nido- que extienda la bonanza sin argumentos que coloca al Dow Jones como si nada estuviera sucediendo de malo, más aún, como si se atravesara una época de ciclo favorable, en el país y en el mundo. Por allí encaja bien la advertencia del ejecutivo alemán, referido a que ciertos programas se conviertan en «adictivos». Con las fuerzas del mercado que ya no esperan, o celebran, el retornar a los marcos normales, sino que se entusiasman en el valle, calculando cuándo la Fed habrá de lanzar otra lluvia de dineros fáciles.

Así están las cosas por afuera, tan precarias como siempre, mientras en nuestro consumido sector bursátil el bajo volumen está marcando un escalón de negocios en retroceso, como si quisiera quedarse. Y en un sector importante de nuestras cotizantes, las de «energía» -que muerden el polvo-, se les anuncia un programa en el que se habrá de fijar oficialmente cuál debe ser su «ganancia razonable». Que mirando a las empresas como acciones, es una novedad desalentadora. Un círculo de fuego, en todas partes, donde las Bolsas quieren seguir bailando en el medio (y rogando que no se siga estrechando).

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