26 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

... Y seguimos recogiendo declaraciones, porque mientras el asunto siga estando de moda todo tipo de personaje -cercano, o alejado de él- no pierde la ocasión de aparecer en los medios. Singular costumbre local, donde una cuestión que no inmuta, ni interesa a nadie, como es el caso de nuestro sistema bursátil de pronto destape tantos deseos de opinar. Además, hasta ahora se habla sobre la base de las ideas generales que se han recogido, porque los «160» artículos que contendría la ley no han estado en poder de casi nadie. Tampoco es mucho de coherente lo que puede extraerse, en funcionarios que están detrás del proyecto y que abren un abanico de explicaciones, que pretenden ser aclaratorias pero que no se refieren a la sustancia, de haber ido con tanto ímpetu a desmantelar todo el sistema. De pronto, se habla de funciones de la CNV que ya poseía, que no ejercía por voluntad propia, como si recién a partir de esto las fuera a obtener. Y dentro de lo que parece denominarse como un sistema fallido, que no ha respondido a sus premisas, ni siquiera existe la autocrítica para el propio organismo rector (del que tantas veces nos hemos ocupado con sus «sumarios» que tardan meses, o años, o medidas prescindibles, que solamente colaboraron a trabar -en lugar de agilizar- al sistema bursátil). Al menos, por lo que se sabe hasta ahora, no encontramos ninguna medida que propenda a sacar a la Bolsa de su decadencia de varias décadas. Algo puntual, tangible, no solamente la expresión de deseos de aplicar controles regulatorios del Estado, como que actúe de seducción para que la gente concurra con sus dineros a nutrir al sistema. Además, cuando se habla de «mercados», todo se ha centralizado -las notas de los medios también- en función del Mercado de Valores de Buenos Aires. No hemos visto expresiones que mencionen las vías, por donde corren los verdaderos grandes montos de operaciones.

Más allá de todo lo que -en apariencia- pretende abarcar el proyecto: ¿de qué modo se llegará a fiscalizar, con propiedad, todas las bocas de expendio de papeles?

Hoy en día, el agente bursátil tradicional -la firma personalizada- está en la última etapa de extinción. Gran parte de las acciones operativas están en poder de Sociedades de Bolsa, detrás de ellas están las entidades bancarias. Se dice que semejante cambio deberá aprobarse de inmediato, sin objeciones, como siempre: sin analizar efectos colaterales, de medidas que rompen un sistema.

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