19 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Convengamos que hallarle razones, argumentos, a los giros que da nuestro mercado local no es tarea sencilla. Pero al ver en qué tipo de penumbras se debaten los que deben realizar cables, mensajes, explicaciones, del exterior al menos nos sitúan en un pie de igualdad. Volver a gastados instrumentos, cuando no existen novedades que puedan justificar el andar de los índices se vio otra vez con crudeza el lunes. Más allá de Tokio, donde el índice Nikkei trepó al 0,9% con una causa bien visible, el triunfo de los «conservadores en las elecciones, lo demás resultó para «cháchara». Apoyarse en el ya remanido asunto de llegar a un acuerdo para paliar el «abismo fiscal» en Estados Unidos se hace aburrido por lo extenso en su utilización como motivo. En todo casi, seamos sinceros, el aprobar reforma fiscal para atacar al sector de los más pudientes no es una vitamina natural para un mercado bursátil.

Más allá de toda disquisición ideológica o política, quien resulta un templo del «capitalismo» no ve con satisfacción tal tipo de medidas. Para los europeos, donde ya tampoco se sabe qué diablos decir, los informes hablaban de un circuito cerrado que las pérdidas de ruedas previas «dejaron algunos valores a precios interesantes para los inversores...» (un verso más viejo que ya tiene olor a humedad). Contra esto que sucedía en el gran tablero global, donde se afirmaba -según analista- que la semana previa a Navidad contrae bastante el monto de los negocios, a nosotros nos quedaba intentar desgranar los sucesos del notorio «movimiento» montado en Buenos Aires. Que se fue de la caravana, tomó por otro sendero desde la semana pasada y tanto agregó vapor en la escala del Merval (pasando por tres centenas consecutivas), como dotando de más carbón a la caldera de los negocios. En tales casos, en lugar de allanarnos simplemente a juzgar de «euforia» los avances, o de «derrumbe» a las caídas, aplicamos los conceptos ortodoxos. Primero, buscando razones de la erupción súbita, no las hallamos. Segundo, ver de qué manera se estructuró tal movimiento pues, encontramos en tres papeles clave -YPF a la cabeza, con G. Galicia y Tenaris- el acento decisivo: donde se colocó el dinero. Consumiendo el 60% de los números totales, en un hecho reiterado, para que hicieran de «pilotos» y el resto se copiara. Esto no por obra de lo casual o de un repentino cambio de actitudes generales. Una secuencia dirigida.

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