20 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Fantástico. Acaso, uno de los apelativos más ajustados que se puedan colocar al raid del Merval en el curso de diciembre. La mayoría de los comentarios, procurando dar explicaciones, fueron en dirección a «los cobros por los bonos se reinvirtieron...». De ser así, es una curiosa forma de pensar que -alguien, muchos- porque ha cobrado renta de un activo, lo coloque de inmediato en «otros», a los que no había tenido en cuenta hasta allí. Porque, en todo caso, la jugada más lógica -la más hábil- resultaba la de tomar posiciones en acciones, desde antes del cobro de renta del bono. Y poder acceder a la previa del movimiento posterior, donde la acumulación de interesados excitan las cotizaciones por demás. En una palabra: las acciones no cambiaron de condiciones, de valores intrínsecos por los que -en teoría- se define la adquisición de un título. Estaban allí, morando en la intrascendencia, el conjunto de acciones del Merval no podía salirse de ser uno de los tres integrantes negativos en el año, dentro del listado global. Y casi nadie los quería. Poco crédito les damos a analistas y operadores, que solamente asumen la convicción porque se ha cobrado una renta de otro canal.

La secuencia con la que se armó lo que llamamos «el movimiento» (por ahora, es solamente eso) fue muy clara y definida, en cuanto a apuntarle a los tres títulos básicos del Merval: YPF, Tenaris, Grupo Galicia. Lo manifestamos de continuo, en días pasados, que entre ellos tres se consumían el 60% de los negocios totales de la rueda. ¿Son las tres mejores opciones sobre la base de los fundamentos empresarios que poseen y relacionado con sus precios de mercado?... Muy subjetivo, difícil de determinarlo. Se sabe que resultan de las tres plazas más líquidas entre las cotizantes, en tal caso lo que se esgrime como motivo es la «liquidez» de un título (de ninguna manera la única razón para comprarlo). No hallamos directa justificación para un índice que se recompuso un 18% en un par de semanas, que esto derive del cobro de la renta en bonos. Sin desestimarlo, vemos en la necesidad de recomponer la maltrecha salud de varias carteras poderosas: el andamiaje para darle un vuelo de águila a las acciones principales, que oficiarán de «locomotora» para los demás. Hecho que surgió el martes, donde el «derrame» activó precios por doquier (hasta de algunos papeles que, francamente...).

Lo más concreto, relevante, es que el hecho se produjo: las evidencias a la vista. Y muchos festejando.

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