21 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

El Merval salió como catapultado, desde la línea de largada de 2013, ubicándose -cómodamente- en el primer lugar entre todos los mercados globales. Con el punto porcentual ganado el viernes, la cuenta del índice local arroja un 12% para la primera parte del mes. Y seguido desde prudencial distancia, por el que fue una de las figuras en 2012, el indicador de Suiza, que acumulaba cerca de un 9% en el tramo inicial. Los restantes, muy alejados con sus beneficios, aunque todo el mundo se mueve en positivo, en lo que hace a mercados bursátiles. Un contraste decidido respecto de lo que continúan ofreciendo las condiciones de las economías y que, ciertamente, permanecen en las penumbras sin encontrar miramientos de soluciones. El tema principal, la expectativa por ver cómo resuelven el tema del corrimiento del límite de deuda, en Estados Unidos, tomó protagonismo en alguna rueda para -después- desaparecer de los considerandos que se vertieron en los mensajes.

Ya convertido en hábito el hecho de que las Bolsas fijen sus propios destinos, dando espaldas a los estímulos naturales que deberían gobernarlas, lo que se vio en muchos pasajes de 2012 es soberano en enero de 2013. Y la diferencia del Merval en una quincena, con un exuberante 12%, parece resultar el testimonio más rotundo de mercados que han optado por desvincularse de la realidad que los circunda resultando solamente una buena alternativa para acentuar rendimientos que, en otros activos, son imposibles de obtener.

Jugamos, días atrás, con la hipótesis de que el deslizamiento del dólar «paralelo» (negro, «blue», o como se lo quiera denominar) puede haber obrado para que las acciones funcionaran como el «bien sustituto». La depreciación de los «paquetes» en dólares, ante la brecha que se amplió con el dólar oficial, actuando de revulsivo para visualizar a los títulos privados en condición de «baratos». Teoría que no asumimos, esto también ya fue explicitado en nuestra columna, pero acaso pueda ser enarbolada por los que determinan la dirección del mercado como una virtud inexcusable. Todo lo que se puede saber hasta el momento es que los problemas de los países están en el mismo punto que la incertidumbre del «abismo fiscal» prosigue presente, que nuestra economía doméstica atraviesa también zonas de turbulencias. Y que las sociedades, en consecuencia, sufren de tales males en sus desempeños. Cualquier otro tipo de escenario es casi «virtual», sin coincidencia con la realidad que se ve a diario.

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