12 de febrero 2013 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si no se separa por segmentos el conjunto del «movimiento» bursátil local, que ahora abarcó dos meses completos, se lo puede llegar a mezclar con otras etapas, donde la Bolsa reunía calor popular y se podía observar una distribución atomizada del dinero entrante por la demanda, que iba cubriendo todos los paneles. Siempre existieron, por lógica, las carteras fuertes, de posiciones robustas, pero esto no evitaba que el público común se sumara y fuera participando. Por el contrario, nuevamente se ha visto que un índice que ganó nada menos que un 43% en dos meses se quedó encapsulado dentro del mismo ambiente, sin salir a la calle y sin resultar imán para atraer una oleada de compradores, de pequeñas posiciones. Salvo las menciones en los medios, nada cambió la opacidad de ver los pasillos de la Bolsa con similar cantidad de visitantes. La foto de rigor, con algunos pobladores en derredor de los pupitres y terminales: con un enorme «estadio» de piso de negociación, que llora por la ociosidad y alta desocupación. Lo otro es determinar el modo en que se integraban la mayoría de los volúmenes de importancia. Y la reiteración, hasta el fastidio, de ver que hasta un setenta por ciento de los totales transitaban por no más de cuatro títulos. Los que, de paso, resultan los de doble cotización con la plaza de Nueva York. Insistir, machacar, subir... subir, hasta arribar a una «madurez»; después de eso, hallar la zona de la inevitable depuración de precios por el ascensor, con condiciones por la escalera. El modo en que el recinto local se aisló de manera permanente, durante dos meses, de lo que sucedía en el exterior resultó otro rango singular. De allí que en el listado de los competidores, el índice Merval llegó a estar ganando el 21% al cabo de enero, cuando los demás no llegaban a los dos dígitos siquiera. Una suba espectacular, que solamente hallaba un referente en el andar del dólar «paralelo», totalmente insuficiente, para crear un andamiaje confiable. Y ahora se debe enfrentar la llegada de balances para confrontar con las cotizaciones alcanzadas. En buena parte de los rubros de actividad, es de imaginar resultados muy luchados por las compañías, tal lo dicta el contexto económico en que se desarrollan.

¿De dónde partieron las gruesas órdenes, continuadas, tan efectivas para irritar al índice? Misterio que no podemos resolver (pero que tampoco se habrá de indagar, seguramente). Si es hacia arriba, todo vale.

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