1 de marzo 2013 - 00:00

Cupones Bursátiles

Cayeron fuerte los europeos en la rueda del martes, por vía de preocupación acerca del desembocar político en Italia -un tema muy de su región-, y el miércoles, tal se lo describía, renacieron con repuntes por mensaje de Bernanke -en Estados Unidos- donde defendió la política que sigue la Fed. Un contraste que se sitúa en el absurdo, deparando dos saldos opuestos en los índices. Y en Wall Street, a la inversa, preocupación derivada de posiciones opuestas en la Fed, sumado a los recortes del gasto público, que debería regir en marzo. Con ello, el martes, una rueda bajista. Pero el miércoles la cuestión quedó sepultada -y se produjo un rebote- mediante un medidor sobre «casas usadas», al que se consideró «mejor de lo previsto». Observe el lector el batido de distintos temas, mezclados en ambos continentes, donde lo que preocupa a uno es tabla de reflotar para los otros. Y asuntos ciertamente delicados, que hacen a la estabilidad de la economía, es cotejado con uno de los cientos de datos menores, que responden a una porción mínima del escenario total. Si partimos de la vieja máxima «con el mercado no se discute...», lo más cómodo es extraer conclusiones después del desarrollo y el saldo dejado por los índices, y a otra cosa. De todos modos, ésos son los precios, tales son los porcentajes, la única verdad admisible. Lo otro, lo que no nos cansaremos de censurar, tiene que ver con el tratar de revisar los cimientos sobre los cuales se construye, en esta época. Y detectar las permanentes excusas y contradicciones, que tal vez son forjadas por los operadores y apuntaladas por los que difunden los motivos de un ascenso, o una caída. Porque en caso de que surja algún «meteoro» que no pueda ser disfrazado, ni desviado, el fondo y las convicciones, de mercados que han montado su tendencia al margen de la realidad imperante en las economías, puede provocar un serio derrape y mucho más allá de una simple «corrección». Entre el termómetro, lo puntual y presente, y el barómetro -que nos dice lo que puede suceder- nos quedamos con el segundo. No es posible que, a cada rueda, le corresponda una motivación nueva que sirva para cambiar de curso. Menos todavía si en la misma canasta se mezclan los asuntos especialmente de fondo, con las menudencias superficiales. El no discutir con el mercado es válido en ambas direcciones, y lo que no corrigen los que operan termina por corregirlo él mismo. Sabido.

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