28 de marzo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La fragilidad en que se continúan moviendo los índices de riesgo, se pone a prueba cada semana y ya recuerdan el viejo cuento: sobre los que le temían tanto al león, que apenas los puestos se movían -por el viento- salían corriendo. Nada surgía. Y tanto se reiteró la escena, que ya a nadie le importó que los pastos se movieran: fue entonces, que saltó un león y se devoró a unos cuantos...

En esta semana los "pastos" del mercado se movieron, cuando un funcionario demasiado atrevido -de la eurozona- tuvo la ocurrencia de sugerir que las medidas sobre Chipre podrían aplicarse en otros países. Y en la rueda del lunes todos salieron corriendo. El martes, seguramente obligado a ello, el mismo funcionario desmintió lo que habían echado a rodar. Los pastos se habían movido sólo por un viento y ya van tantas veces que sucede esto, que un buen día -cuando aparezca el león de verdad- muchos habrán ignorado la alarma. Quizá Chipre se apague, vuelva a primer plano Italia, o alguna presunción de variantes en políticas financieras -como cierto mensaje ambiguo, típico de la Fed- vuelvan a mover los pastos. El verdadero asunto es que todo operador global sabe, que el mantener a los índices trepando la cuesta, cuando las economías siguen con sus achaques de una crisis que no ha pasado, los ha hecho largos: pero, no anchos. Que la base de sustentación es poco confiable y que -en buena medida- todo se resume a una línea de grandes jugadores, de enorme porte, seguidos por otra capa de jugadores de menor envergadura. Y que uno de los riesgos adicionales, es si una pieza de las mayores decide salirse del tablero, dando su participación como finalizada. No hay, no puede haberla, la tradicional e imprescindible "base popular" al pie de los mercados.

Es obvio que la crisis ha devastado economías domésticas de rango medio, muchas de las cuales todavía están tratando de cubrir los daños y se han alejado, a gran distancia, de cualquier inversión de riesgo. Para lo nuestro esto no es novedad, hace mucho que tal base no existe ni apoya lo bursátil en nuestro medio, por lo que es sencillo determinar que lo que aquí se genera también pertenece a grandes y medianas carteras -de tipo profesional- que, súbitamente, expanden los negocios; o los consumen, como en estos últimos días de marzo, con cifras anémicas. Hay que intuir por dónde anda el león: y cuándo aparecerá.

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