8 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Obsérvese de qué modo trabajan los análisis, en el seno de Wall Street, para conseguir -hasta ahora, siempre- que lo que aparece de bueno, brille con intensidad (aunque sean temas de escasa monta) y lo malo pase, de máxima, a categoría de regular. En la rueda del viernes el Dow Jones partió como para perder el 1% -o más- y culminó esmerilado el saldo: a un muy aceptable 0,3%, negativo.

Lo que enmarcaba el desarrollo eran nóminas de empleo que estuvieron lejos de lo que llaman "esperado", uniéndose a otras señales acerca de que la economía perdió impulso. El analista comenzó por blanquear la realidad: "Hemos visto una moderación en el ritmo de crecimiento en Estados Unidos. Los fundamentos no apoyan como en estas fechas, del año pasado...". Y, a continuación: "Pero, el programa de medidas cuantitativas de la Reserva Federal, no va a desaparecer. Por eso, a pesar de la cautela en torno de los fundamentos, el mercado no va a perder mucho en el corto plazo...". (Algo así, como: se nos está cayendo un ala, pero aterrizamos suave). Esto se viene repitiendo de modo constante y si se revisan datos recientes -de empleo- como eran mejores puntualmente, esto daba para hablar de un crecimiento a plena satisfacción. Los de Europa hacen lo suyo, se suben a cualquier "colectivo" que pase con buena onda, sea de América, de China, de donde sea, con tal de disimular efectos de una crisis que casi no se ha movido. Y por casa, el Merval apela a la clásica estrategia de un cerrarse de oferta, para limar bajas, junto con ciertos acentos puestos en los papeles clave. En tanto, revolotean en su torno los suspensos sobre qué sucederá con el fallo de Nueva York, más qué ocurrir respecto de mover las tasas para ir contra el dólar (estrategia tan clásica, como la bursátil). Y, en tal caso, creando una doble presión: una, sobre la inversión en mercado de riesgo -que está trabajando con muy bajo caudal ya en estos días- y otra, sobre la zona baja de los cuadros de resultados, el llamado "efecto financiero".

En tanto el tipo de cambio oficial se deslice suave, pero en suba, si se agregan unos puntos a la tasa: las dificultades para que las compañías puedan mostrar sanos resultandos se va haciendo más difusa.

El Dow Jones -que se florea alcanzando otras cumbres- ya roza lo inaudito. Pero aquí, se vieron un diciembre y un enero muy suculentos, una baja en febrero, saturada por la nueva levantada en marzo: una "gordura", en corto plazo, para tentar a los más golosos.

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