12 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

En edición del miércoles, el colega Pablo Wende destacó en su bien ilustrada nota -y tomando un punto justo de coincidencia- el andar por dos andariveles paralelos de evolución del llamado dólar "blue" y el indicador Merval de las acciones líderes, en la Bolsa. Ambos competidores se hallaban, a inicios de semana, con una mejora del 22 por ciento.

También remarcó los casos que se apartaron de tal promedio, llegando a ganancias exuberantes -como TECO- o quedando por debajo de la línea promedio ponderada. Colocándonos nosotros como simples lectores, procurando además asumir la visión que puede poseer un inversor, intentamos ciertas conclusiones. La primera es que tal ritmo parejo dista de poder ser una simple coincidencia. Evidente que no lo es.

La segunda -sin poner en juego un principio "nacionalista", vano cuando se trata de defender el dinero- que, como nunca se recuerda, al adquirir dólares se le está dando un crédito al país emisor de la moneda. Al comprar una acción empresaria, el crédito se dirige a compañías que hacen a nuestra economía. Más allá de tal referencia -romántica, en una época cruel- lo que se destila de esa marcha a la par que resulta el único "fundamento" (encomillado) para justificar el ascenso bursátil accionario. No lo decimos de modo forzado, lo dice la propia estadística y esa marcha con punta. Mirando el reverso de la moneda, cabe suponer que si el único dólar hubiera seguido siendo el oficial, el Merval muy poco podría corregir. Llevar la vara al nivel más alto, el "paralelo", encierra -de paso- el riesgo de que éste ceda y la correlación positiva se volvería adversa. La función del "bien sustituto" sería el rol que están actuando las acciones.

Pensamos que es una buena alternativa, cuando no las hay, para sacar partido del momento, pero es sumamente precario tomar ese solo "fundamento" para disponerse a analizar especies, en procura de una posición que se quiera considerar como "de inversión". Y hay un tercer participante, como para formar el clásico y riesgoso triángulo, que son las tasas de interés. Al parecer, se habla, pero no se toman decisiones, con la duda sobre concretarlo todavía: los otros dos están ganando tiempo -y evolución- pero, si tal alternativa entra en escena, el debilitado "fundamento" a favor puede mostrar su otra cara.

La cruda síntesis, según evidencias, es que las acciones sirven como "dólar trucho", no como acciones.

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