21 de junio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

El miércoles, suspiro final para la corta semana bursátil de Buenos Aires, el Merval se despidió con una "señal de vida": pudo, después de merodear la perforación del piso de los 3.000 puntos, marcarse en las líderes con un leve repunte del 0,70 por ciento. Si se le quiere dar mayor envergadura, esto debe partir de una rueda global que se movió en retroceso general. A partir del mensaje de la Reserva Federal, que se encargó de lanzar una luz amarilla a los operadores de Wall Street. Como para que vayan -con todo el tiempo posible- poniendo sus barbas a remojar, y sus posiciones a acomodar, con la advertencia de que sobre fines de año se empezará a desmantelar el mecanismo del dinero fácil desde las arcas públicas. Tomando nota de inmediato, hubo fecha bajista en torno del Dow Jones y, por extensión, a todos sus parientes europeos (que también vivieron, en gran medida, de lo que pasaba en América).

El Bovespa, ya en un caso sumamente preocupante, elevó las pérdidas hasta más de un 3 por ciento. Así que lo hecho en nuestro recinto, sin ser nada exuberante, resultó mejor por comparación. Esto no varió nada de fondo, solamente cortó una funesta secuela de bajas sobre bajas que depositaron al índice unos 1.100 puntos debajo de la cumbre alcanzada a inicios de mayo.

El volumen se encogió, en una apropiada actitud de la oferta, como para dejar que una deshilachada demanda pudiera "copar la parada", aunque con escasas cantidades. Por la mañana del miércoles, antes de la rueda, se conoció la noticia acerca de que la CNV estaba colocando bajo la lupa el llamado "dólar fuga" (la mecánica de utilizar de vehículos bonos y acciones partiendo de la plaza local y realizada en Nueva York): con esto, un nuevo aspecto turbulento se sumó a la incertidumbre que ya está dando vueltas por el ambiente financiero y bursátil. Como suele suceder, todo taponamiento en una grieta hace que se abran o ensanchen otras, y el mismo día se supo del aumento de depósitos argentinos en Uruguay en dólares. Es un tiempo en el que se fue cerrando un círculo que daba respuestas favorables a la Bolsa, a sus acciones, que al quedar al desnudo solamente con las condiciones naturales que avalan a papeles cotizantes se estrujaron de inmediato en sus precios.

La única y valedera salida a esto es dejar que el mercado halle su nivel, sin forzarlo, para desde allí partir.

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