19 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La secuencia de los recientes mensajes que partieron de la Reserva Federal también denuncian el estado de desconcierto en que vive el ambiente económico y financiero. No llevamos estadística al respecto, salvo aquello que se registra en la memoria (como la "exuberancia" que Greenspan inmortalizó sólo en una palabra). Pero, imaginamos que no se pueden hallar muchos casos donde el encargado de fijar políticas monetarias y dando una guía a los operadores de mercado, como la Fed, genera, por sus propias contradicciones, zonas de turbulencia.

A menos que se haya realizado de manera experimental, especie de "tanteo" de las reacciones, es incomprensible que se hayan lanzado anuncios concretos sobre el levantamiento de los estímulos y el corte de la "canilla libre" en la ruta del dinero. Para que, algunas semanas después, el mismo mensajero aparezca con la finalidad de calmar los ánimos y yendo hacia el otro extremo. De ir quitando estímulos, no solamente a mantenerlos, sino a reforzar los mismos de ser necesario... ¿Qué queda para todos los demás, si la cabeza de la pirámide lanza lineamientos que, después, los varía? Otra secuela que dejó la crisis, la de funcionarios que olvidan que el material de que están hechos los mercados es el cristal.

Los mensajes ambiguos, los controvertidos, las medidas que se toman sin medir bien las consecuencias (que después tienen que corregirse sobre ambientes que se han visto caídos en la turbulencia) son hoy en día de alucinante frecuencia. Si Bernanke y la Fed están al tope del ranking, también en la otra punta y con mercados de escasa relevancia se toman medidas con demasiada liviandad. En estos días se vio en torno de nuestro recinto bursátil, con el bloqueo a ciertas operaciones -el "dólar-Bolsa"- que, casi de inmediato, debieron desmantelarse por tratarse de operativas que son legales.

De por sí, con los malos datos de las economías en general, existe una desorientación entre los operadores del riesgo y a nivel global. Que queda testimoniado en bruscos cambios de giro, superponiendo medidas de fondo con nimiedades de superficie. Si a esto se le suma que los que deben resultar mentores y guías de las tendencias caen en el facilismo de lanzar experimentos no bien analizados en cuanto a efectos directos, y colaterales, se conforma una época cada vez más complicada para operar y analizar. La que vemos actualmente, por ejemplo...

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