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Cupones bursátiles
Se da la coincidencia -extraña, por demás- que delata a solamente tres índices, que están con cuenta adversa en estos días de agosto y resultan ser el mencionado Nikkei y el Dow Jones, agregándose el medidor de Londres, que baja el 1,4%. El mercado porteño ha realizado una brillante carrera preelectoral, a partir de hoy se enfrenta a otro tipo de escenario, y ya sin inquietudes provenientes del acto de votar. Será un momento para que se vaya contestando el interrogante, acerca de si aparece una "bisagra" en el medio o todo continúa por sus carriles previos. Varias veces hemos mencionado AGOSTO -en este caso, con mayúsculas- y lo bueno que ha irrigado sobre nuestra plaza accionaria. Llega el instante en el que ya la mención sobre este mes genera una clásica "picazón". Y lo mínimo que puede decirse, recordarle al lector, es que se esté con las defensas altas en los veinte días que faltan. Agosto nuestro equivale en el historial a los octubres de Wall Street. Es un mes traicionero, estadísticamente el enemigo más temible entre los períodos del año para lo que es la tendencia local. No demostrar temor absoluto -porque, en tal caso, es mejor bajarse-, pero sí mostrar respeto por el riesgo que encierra el pasar por este territorio. Con razón, se dirá que el pasado, lo estadístico, es solamente un pedazo de historia. Y que no debe creerse en "fantasmas", asociados a malos tragos que tuvieron que beberse. Pero nunca está de más tomar precauciones y cuidarse de entregar todo, al impulso alcista desmedido. Bienvenido sea que agosto derribe su propia leyenda, que el mercado reafirme lo que puede llevarlo a encabezar el "ranking", entre todos los competidores. La lucha es con un Nikkei que se ha ido frenando y, el tercero, viene a una prudencial distancia. Con prudencia, también se gana en Bolsa.


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