15 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La referencia equivalente a los $ 116 millones realizados en acciones el pasado martes la ubicamos en la última sesión del mes de abril. En tal rueda, el total se dilató a los 120 millones de pesos. Y fue el último gran período de un "trencito" alcista del Merval que enhebró -con la excepción de un tropezón en febrero- un rosario de regias ganancias, inauguradas en diciembre de 2012. Después llegó el quiebre de la tendencia, para retomarse en el reciente julio, cuando el índice dejó casi un 13 por ciento de aumento, pero donde el promedio por rueda, en negocios, apenas arrojó 47 millones de pesos. El martes pasado, la explosión en negocios fue -justamente- una explosión: no había forma de imaginarla, como un eslabón en una secuencia gradual y que lo advirtiera. Fueron 116 millones de pesos, como un latigazo. Tras la rueda, en un chequeo grueso, a número redondo, hallamos que nada menos que unos 100 millones de pesos se radicaron en las plazas líderes. Y que el nombre de Grupo Galicia había tomado el mando, en cuanto a ser la estrella de los negocios. Suplantando a Tenaris, que después de cierto trayecto se hubo apagado, también al breve reinado de TECO, como papel mayor.

Junto con G. Galicia, los "bancos" -como sector- resultaron las figuras predominantes en precios (se decía que el Central no les apretaría tanto el cinturón, como se había insinuado). Una sentencia cobró cuerpo, con la relación tan particular de las variables. La que dice: "No existe mejor lugar para esconder una mentira que entre dos verdades...". Buenos medios habrán difundido la excelente rueda de las acciones, el notable volumen consumido, junto con la diferencia en el Merval. Y lo que decían eran verdades escondiendo una mentira, porque no era la Bolsa -en sí- la productora de semejante volumen (sino que existió una altísima circulación: solamente en la síntesis de las líderes). Y, por extensión, dándole camino de rosas para que en el panel general se empujaran alzas de precios (con pocos negocios).

Ni siguiera queda claro que las grandes órdenes tuvieran espíritu, esencia, bursátil. O si solamente eran la puerta franca para seguir camino a Nueva York (pintadas de verde). Semejante salto en el dinero girado implica asumir ciertas obligaciones: de mantener cifras decorosas y la liquidez bien lubricada. El riesgo a una súbita contracción en dinero hará sobrar papel.

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