23 de octubre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Locuras del calendario, 1ª parte - Los operadores de Wall Street siguen con interés todo aquello de que se habla y se cuenta sobre las diferentes formas de controlar el mercado; ninguno conoce la verdad absoluta ni tiene la certeza total de ganar dinero en forma ininterrumpida, pero de lo que sí no les queda ninguna duda, a los más avezados, es que desde el alba de todos los tiempos las historias tienden a repetirse.

Los "observadores" miran el calendario para determinar si los precios accionarios se comportan de una cierta manera en determinada época , que concuerda exactamente con fechas pasadas.

El famoso y conocido "Venda en Rosh Hashanah (nuevo año judío) y compre en Iom Kippur (día del perdón de la colectividad judía)" es uno de los refranes que marca específicamente el comportamiento de dos meses claves del año, un mes de ventas, septiembre, donde comienzan a proyectarse las sombras de los temidos "octubres negros" de Wall Street, y un mes de compras, octubre, cuando el mercado ha digerido las ventas y el panorama comienza a aclararse.

Los operadores también se basan en "el efecto Navidad" o "la visita de Santa Claus" el "barómetro de enero", o "el ciclo presidencial", sólo nombres de algunos períodos en los que se espera que el mercado se comporte como aparentemente debe hacerlo siempre.

Yale Hirsch fue uno de los primeros observadores del mercado accionario, e hizo una carrera por fuera de éste, catalogando las varias locuras que se producían durante el año bursátil. Basó sus investigaciones documentando modelos repetitivos y explorando los ciclos renovables en la actividad anual.

Fue Yale quien descubrió el ciclo llamado presidencial. Simplemente declarando, que el mercado accionario generalmente encuentra aguas ásperas en el segundo año del período presidencial de un nuevo presidente. No siempre es verdad, pero es bastante frecuente y un fenómeno fiable.

La razón es bastante simple. La mayoría de los presidentes quieren ser reelegidos; para lograr esta meta comienzan muy temprano a mencionar en sus discursos futuras opciones económicas impopulares. Habla de una suba de impuestos, recorte de gastos, la posibilidad de la suba de las tasas de interés, de la Reserva Federal, incluso asumen una temprana recesión si ello significa que luego, más cerca de las elecciones, ellos puedan bajar impuestos, para elevar el consumo, bajar las tasas de interés y elevar de esta manera su popularidad. Continuará...

Dejá tu comentario