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Cupones bursátiles
El viernes pudimos encontrar otro raro espécimen, cuando los colegas de la sección Espectáculos, que diariamente colocan una frase para abrir el panorama, dispusieron una de nada menos que de Coco Chanel. Nada más alejado de lo bursátil, puede decirse del personaje legendario de la moda, pero he aquí lo que describió: "Se puede estar a la moda, comprando lo que corresponde. Pero estilo se tiene o no: nadie puede venderlo...".
Una bofetada para quienes se suman a la corriente, pretendiendo que son navegantes (y a la primera de cambio se ahogan). El traslado del pensamiento de la moda, hacia el mercado, no resulta dificultoso; el hecho de haberse sumado a la tendencia de 2013 en el Merval colocando dinero sobre ciertos nombres de moda no hace al participante un inversor "con estilo", continúa siendo un simple "colocador" de dinero que -eventualmente- se sumó a la corriente favorable. La calidad operativa no se compra junto con los papeles adquiridos, aunque después de contabilizar ganancias obtenidas son muchos los que se confunden: hasta llegar a creer que la Bolsa es cuestión de poner y ganar.
Después llegará la otra cara de la moneda, cuando el mercado reconozca zonas negativas y donde deben aflorar las virtudes del operador. Es la hora donde el "colocador" caerá en la cuenta de que el estilo no es posible adquirirlo con dinero. Aquel estilo, el arte operativo, que todos los días a lo largo de las ruedas, los agentes de Bolsa del "viejo recinto" derramaban en las plazas.
Y con sus enseñanzas fuera del recinto eran formadores de los que llamamos "inversores ilustrados". Curso virtual -no sabían que lo era- que derivaba en tomar todas las condiciones de la Bolsa: del mismo modo, primando el raciocinio, el análisis, por sobre lo impulsivo y lo irreflexivo.
Muy bien, Coco Chanel: "El estilo se tiene o no: nadie puede venderlo...".


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