6 de febrero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

La noticia provino de Bruselas y es un claro ejemplo de la lentitud con que se desenvuelven los gobiernos, frente a la celeridad que emplean: los que están dispuestos a continuar con qué tropelías. Recién ahora el Parlamento Europeo acordó "imponer multas y penas de prisión, a aquellos banqueros y operadores bursátiles que manipulen las tasas de referencia como la Libor y Eurolibor. Así como a quien instigue y colabore, con dicha manipulación". A partir de lo que aparece, aunque muy tarde, una medida severa contra los desvíos: se van apilando los interrogantes y las faltantes. Porque, lo primero que se nos ocurre, está focalizado nada más que sobre las grandes tasas referenciales. Pero ¿qué sucede con los mismos manipuleos sobre los demás activos de los mercados?

Es indudable que no estarán alcanzados los que -por caso- efectúan turbios manejos sobre acciones, o índices que las comprenden. Además, la norma no es de aplicación inmediata: "los países tienen plazo hasta mediados de 2016, para aplicarla...". Como diciendo: "muchachos, sigan haciendo sus tejes y manejes que todavía tienen un buen tramo para formarse con dinero de los demás". Todo lo poco que se ha hecho, para combatir de raíz a la raza expandida de los estafadores y delincuentes de alta gama, que pululan en los mercados (y en el sistema bancario) son solamente un recitado y de dudosa aplicación.

Los propios países miembros, en este caso, podrán fijar la pena y pudiendo rebasar las normas de límites mínimos fijadas por la regla. El poder al que han accedido los grandes grupos financieros y bancarios, que tomaron a la crisis como una fuente de energía extra (en vez de serle disuasiva) alcanza proporciones inimaginables. Y por lo poco y nada, que se hace en los países para dar los castigos apropiados: hay que suponer el gran poder que poseen dentro de las cúpulas políticas y legislativas. El mundo está ahora en mucho mayor peligro que antes de desatarse la crisis en Estados Unidos. Que suena a un absurdo, porque si algo deja de positivo tal zona de desastres es una actuación severa, firme, de los estados para eliminar los genes del mal. Así fue en etapa de 1930 y de donde surgieron medidas, y organismos, que atacaron a fondo la desregulación mal utilizada de la década anterior. Con el correr del tiempo -en los 80- los forajidos volvieron a pesar. Pero, aquí y ahora, han tomado mayor cuerpo alimentados por las miserias de la crisis. Monstruoso.

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