Hacía bastante tiempo que no se veía semejante rodada, en las carteras -de todo calibre- de la "city" porteña. Calcular de cuánto se habrá tratado el estrago provocado por el anuncio de un crecimiento de sólo 3%, obrando sobre bonos relacionados, queda para la imaginación. Imposible cuantificarlo con precisión, la idea más aproximada puede partir del análisis de las robustas cifras que se hicieron a través de "cauciones", de un tiempo a esta parte: el que cubrió un eufórico tramo, basado en la versión que regía entre lo extraoficial -y estimado- y lo oficial, que nunca desmintió el número del 4,9%. Era tan "poner y cobrar" que se instauró una postal para la nostalgia. El volver a vivir de las grandes "bicicletas" con los aquellos "Vanas" (Valores Nacionales Ajustables) que irrumpieron y forjaron verdaderas fortunas de la nada: a una serie de operadores de la city que, con la seguridad de una inflación imparable y como índice de corrección, se montaron en la "bici" del sistema bursátil: y cada nueva compra de "Vanas", era de inmediato siendo "caucionada" (dejando esos papeles en garantía y recibiendo capital fresco -por un módico interés- para comprar más "Vanas"). Al fantástico vehículo, y la "bicisenda" que se le había marcado, se le cortó el vuelo cuando el equipo de Martínez de Hoz -ministro de Economía- decidió el retiro anticipado de las emisiones. (Vale apuntar que esto infringía la cláusula de emisión, pero las protestas del sistema bursátil quedaron en el vacío). El fin de una especie nefasta de papel de deuda pública, atado a la inflacón en un país adicto a la misma, tuvo un verdadero "clon" en la década pasada y donde surgieron los también nefastos bonos atados al "CER" (ergo, a la inflación).
A tal punto, que los índices de inflación "imaginativa" que comenzaron a salir del INDEC: entre otras cosas, resguardaron fantásticas sumas a tener que abonar, por esos papeles. Pero, también eran bonos de la misma camada, los que se rigen por el "PBI" y que ahora: implicaba una erogación exuberante de millones de dólares, para solventar el "cupón" si se anaunciaba -al menos- "3,2 por ciento" de crecimiento. Y se dio todo un caso, pocas veces visto, una masacre de jugadores, de toda estirpe y capital, que también jugaban con la "bici", siendo sorprendidos por un anuncio impensable hasta uno o dos días antes.
¿Qué sucedió, dónde se resolvió, quiénes pudieron enterarse antes?... Esto, en: la dimensión desconocida.
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