8 de abril 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Ahora se expuso con mayor relevancia y gracias especialmente, a un debate televisivo que se promovió al respecto. Pero, nuestros lectores recordarán que hace un tiempo atrás, bastante diríamos, esta columna se hizo eco de la vez primera en que el mundo financiero -en general- se enteró acerca de una nueva modalidad operativa, basada en la informática y la velocidad de la tecnología (reduciendo el tiempo a milésimas de segundo). Es lo que ha quedado condensado en la sigla "HFT", que cita -en inglés- lo que resulta el "trading de alta frecuencia". En aquel momento de nuestra nota se habían detectado incursiones fuera de toda norma permitida (donde estaban incursos los de siempre, los de Goldman Sachs) y que utilizando programas informáticos y las redes de datos más avanzadas conseguían aventajar y calzar sus propias órdenes, por delante de las originales que provenían de otros operadores. Al saber que existía una orden de compra -o de venta- lanzada a determinado precio, los poseedores del sistema "HFT" colocaba la propia y ganando algunos centavos sobre la suma primera. Centavos que, en millones de operaciones, generan fabulosas ganancias con riesgo "cero" (el ideal) actuando como verdaderos parásitos del sistema operativo.

Y obrando de manera canallesca, sobre colegas de profesión. Como siempre sucede -y más en la época desnuda de valores en que se vio- uno de los "canallas" y jefe de la casa bursátil "BATS" (que ha venido ganando terreno de modo acelerado en estos tiempos, según se sabe) se presentó en el programa -de índole económica- con aires de ofendido y siendo sumamente agresivo con el autor de un libro -"Flash Boys"- que dio a conocimiento masivo toda la trama de estos actos. Y también las tomó contra Brad Kastuyama (un exbroker del Banco de Canadá). Este profesional fue el aportante de datos precisos, para el libro que realizó Michael Lewis (a quien conocemos por "El Póquer del Mentiroso", notable trabajo donde se contaban miserias de una casa de inversión líder). Y el operador comenzó a darse cuenta de la manipulación, cuando notaba que siempre debía pagar algo más por las órdenes. Bueno, el involucrado descalificó toda acusación y sostuvo que el sistema era bueno: porque "le da más liquidez al mercado".

Lewis no se quedó atrás, le dijo: "estoy convencido de que los mercados están manipulados. Y, además, creo que usted participa de la manipulación...". Ahora, la mayoría de los perjudicados (agentes bursátiles normales) aguardan para que autoridades: tomen cartas