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Cupones bursátiles
Esto (le decimos al lector que no leyó la anterior columna) porque los desaforados protagonistas de Wall Street han vuelto, por una vez al menos, a la fuente de los argumentos de índole fundamental. Expresando la preocupación entre los precios de la Bolsa y el valor, que emerge de los activos cotizados.
Así es que convocamos a una figura que ha desarrollado una escuela, en lo teórico, pero lo ha refrendado en lo práctico: con la inmensa fortuna que gestó a través de lo bursátil.
Y buscamos párrafos concisos, pero muy directos, para que el espacio que poseemos se potencie. Por ejemplo, cuando dice: "Centrarse en negocios que sean comprensibles, con economías resistentes, conducidos por directivos orientados hacia los accionistas: no garantiza el éxito...". (Lo que causa sorpresa, porque todo conjugaba para llegar a una conclusión más auspiciosa). Pero, menciona Buffett, "primero se ha de comprar a precios razonables y -luego- la empresa ha de comportarse de acuerdo con las expectativas" y remata el pensamiento, con: "Si cometemos errores, es o bien a causa: 1) del precio que pagamos; 2) de los directivos a los que nos unimos, o 3) por la economía futura de la empresa. Los cálculos erróneos, en el tercer caso, son los más frecuentes".
Y así como relata una serie de condiciones, y valiosos ángulos diversos, para tener en cuenta, realiza una advertencia sensacional al inversor: "El mercado, como el Señor, ayuda a los que se ayudan a sí mismos. Pero, a diferencia del Señor, el mercado no perdona a aquellos que no saben lo que hacen...". Una y otra vez, ante preguntas que le formulan -sobre qué empresas comprar-, Buffett transita por la misma senda: "Evitará los negocios de primera necesidad y a los directivos a los que tenga poca confianza. Adquirirá una que posea buena economía y directivos dignos de confianza. Un buen negocio no siempre es una buena compra, aunque es un buen lugar para buscar una...".
Relacionado con lo que se vive actualmente, con los permanentes nuevos techos históricos en el ámbito de Wall Street, una de las normas que respeta Warren Buffett es que "si la Bolsa sobrevalora de una manera importante, él vende". De eso puede inferirse que el sagaz empresario ya habrá desarmado una parte -al menos- de la cartera accionaria que llegó a forjar. Dejamos en paz a nuestra figura invitada, que nos ha convidado con raciocinio el vital insumo, para un inversor ilustrado.


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