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Cupones bursátiles
Cuando destacamos que también son empresas las que cotizan en Bolsa, no es que somos parientes de Perogrullo, sino que es un toque de atención, porque todo lo que se les viene encima puede reactivar iniciativas sobre proceder al "retiro de cotización". Simplemente, porque estar en la oferta pública (presentando de modo permanente informaciones, más los balances trimestrales y anual) constituye un incordio para las administraciones de las compañías que, para peor, no posee un eco positivo desde un mercado cada vez más reducido. Y no queremos olvidarnos que al cambiar la ley de base, que regía al sistema, ahora los alcances de la Comisión Nacional de Valores resultan mucho más profundos, hasta las entrañas de los cuerpos societarios.
¿Quiere más el lector?... pues, considere a esas "26" empresas, cuyas acciones revistaban en las AFJP y que -al confiscarla la ANSES- permitieron colocarles directores por parte del Estado. Si hay quienes se preguntan todavía, por qué ninguna empresa se acerca a cotizar en Bolsa (salvo alguna muy necesitada, que viene a jugar su última chance) o por qué, a lo largo del año se suman siempre algunas que se retiran, no tienen idea de lo que se preguntan. Nos suena como a una "hazaña" que todavía exista una centena de acciones listadas, porque si bien muchas no cotizan nunca, tienen que cumplir igual con las normas. Suceden cosas inauditas en un país que precisa capital, inversiones, empresas. Y les crea repelentes, como si todo aquello sobrara...


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