22 de mayo 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Se ciñe cada vez más un virtual círculo de fuego en torno de las empresas (y las que cotizan en Bolsa lo son). Si dos columnas atrás, refrescamos el asunto de las imposiciones oficiales (acerca de presentar costos, gastos, estrategias) para no dejar que naufraguen los precios cuidados. Hoy hay que abordar otra avanzada sobre las compañías al reflotarse lo que Ámbito Financiero denominó: "arsenal de leyes antiempresa". Tuvo su origen en iniciativa de Héctor Recalde, aunque ahora -se apunta- ha recibido nueva "ola creativa" con ideas desde otros orígenes de índole oficial. Solamente enterarse que el proyecto es un "malón" de normas que arriba a las 95, habrá puesto los pelos de punta a los empresarios. Que ya vienen lidiando con la presión que envían desde la Secretaría de Comercio (debiendo destinar energía y personal para atender los reclamos, o exponerse a multas de intensidad desconocida) para ir atajándose de lo que les llegue desde el Congreso, si esto prospera.

Cuando destacamos que también son empresas las que cotizan en Bolsa, no es que somos parientes de Perogrullo, sino que es un toque de atención, porque todo lo que se les viene encima puede reactivar iniciativas sobre proceder al "retiro de cotización". Simplemente, porque estar en la oferta pública (presentando de modo permanente informaciones, más los balances trimestrales y anual) constituye un incordio para las administraciones de las compañías que, para peor, no posee un eco positivo desde un mercado cada vez más reducido. Y no queremos olvidarnos que al cambiar la ley de base, que regía al sistema, ahora los alcances de la Comisión Nacional de Valores resultan mucho más profundos, hasta las entrañas de los cuerpos societarios.

¿Quiere más el lector?... pues, considere a esas "26" empresas, cuyas acciones revistaban en las AFJP y que -al confiscarla la ANSES- permitieron colocarles directores por parte del Estado. Si hay quienes se preguntan todavía, por qué ninguna empresa se acerca a cotizar en Bolsa (salvo alguna muy necesitada, que viene a jugar su última chance) o por qué, a lo largo del año se suman siempre algunas que se retiran, no tienen idea de lo que se preguntan. Nos suena como a una "hazaña" que todavía exista una centena de acciones listadas, porque si bien muchas no cotizan nunca, tienen que cumplir igual con las normas. Suceden cosas inauditas en un país que precisa capital, inversiones, empresas. Y les crea repelentes, como si todo aquello sobrara...

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