- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Habíamos quedado en la anterior columna, en preguntarnos qué había sido de la grata presencia de inversores "de familia" (ahorrando en Bolsa, para la universidad de sus hijos). Pues bien, el colega que refiere diariamente sobre aquel mercado -y en serie de notas sobre el Dow- aportó datos notables. "En 1950, los hogares norteamericanos eran dueños del 80% (en letras, el noventa por ciento) de las acciones cotizantes". Tras el advenimiento de la última crisis, la estadística menciona que -en 2010- la franja rondaba un 33% y hoy, la estimación es de no más de un 25%.
El reparto de la "torta" general, también ilustra a fondo, acerca de cómo variaron los mayores participantes del mercado. Se estima -dice el colega- que los "5" inversores institucionales más grandes, controlar cerca del 20% de todas las acciones cotizantes.
Los "25" más grandes acceden el 40% del total y los "100" mayores contienen el 60% de todo el parque accionario vigente". Siendo datos importanrtes, lo es mucho más conocer el modo en que las carteras se han ido degradando en cuanto al tiempo de permanencia (lo que se denomina "rotación anual") en las manos, de las acciones típicas, clásicas.
Esta especie de "inversor promedio", en los años 60 poseía los papeles en torno de los "6" años (y más). Para 1990, la rotación había trepado en intensidad y sólo se conservaban las acciones, en lapso de "2" años. Al llegar a una década más tarde, no cesaba la aceleración y con inversores que mantenían los títulos en cartera no más de "6 meses". Hasta que llegó la nueva crisis y en 2008 era lógico suponer lo que sucedió: la tenencia no pasó de los "3 meses", en promedio. Con semejantes datos en nuestro poder, no podemos evitar "colar" nuestra impresión a la tan precisa descripción, que nos brindara el colega. Y nos parece que la figura del "inversor" (tal como se lo conoció, a lo largo de la historia) es un individuo que tomó una senda alejada del mundo actual, se da vuelta, nos saluda con la mano y el gesto de buen señor: y nos señala a una figura, que es su sucesora en los mercados de riesgo: el más simple "apostador" -antes presente, pero no con el rol principal de hoy- a quien le importa un cuerno todo. Las acciones corren por sus manos: como "fichas". Es así.


Dejá tu comentario