- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Y claro, la famosa mamá fue Estée Lauder. Nacida como Esther Meltzer, hija de emigrantes de Europa del Este y criada en Queens, creó un imperio de belleza y se transformó en un mito. Comenzó vendiendo cremas caseras hechas por su tío, en los años cuarenta, y en 2012 el conglomerado que lleva su nombre cerró ventas por valor de 9.700 millones de dólares.
La empresa, que cotiza en Bolsa desde 1995, comprende 26 marcas de cosméticos de lujo, entre ellas, Estée Lauder, Clinique, MAC, Tom Ford y Bobbi Brown.
Sus dos hijos, Leonard y Ronald han contribuido a la gestión de la empresa y la fabulosa fortuna familiar les ha permitido disfrutar de los privilegios y refinadas aficiones propias de los acaudalados de segunda generación.
Leonard Lauder, el hijo mayor de Joseph y Estée Lauder, ha entregado en calidad de donación al museo Metropolitan 78 obras cubistas valoradas en más de 1.100 millones de dólares (aproximadamente 839 millones de euros), lo que, según la revista Forbes, supone el 13,5% de su fortuna .Asegura esta publicación que sólo 23 personas han donado por encima de esta cantidad antes que él. Pero, en el fondo, Leonard siguió los pasos de su madre y brindó una parte de lo mucho que posee.
Ronald, el hermano más controvertido, compró su primer cuadro de Egon Schiele a los 13 años, con un dinero que le fue obsequiado por su cumpleaños.
En 2006 pagó 135 millones de dólares por una pintura de Gustav Klimt, Retrato de Adele Bloch-Bauer, que desbancó al Muchacho con flauta de Picasso como la pieza más cara hasta el momento. Once años menor que su hermano, siempre tuvo importantes ambiciones políticas. The New York Times reveló que "en su juventud había confesado a sus amigos que soñaba con convertirse en el primer presidente judío de Estados Unidos". Mañana continuamos.


Dejá tu comentario