Muy pocos reconocen a Gerard y Alain Wertheimer, dueños de la firma Chanel y poseedores de una gran fortuna. Los hermanos dirigen el negocio que pertenece al clan Wertheimer desde 1924. Como tercera generación a cargo de la casa de costura siempre mantuvieron Chanel como empresa familiar.
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Los Wertheimer, asentados en Francia, son cultos, ricos y de bajo perfil. La cara visible de la empresa es Karl Lagerfeld, que es audaz, extrovertido y director creativo de la firma.
Desde que en 1974 Alain y Gerard tomaron la posta de su padre Jacques, se concentraron en reforzar la exclusividad de la firma, reduciendo el número de puntos de venta y realzando la división de relojes y joyería. Un imperio del lujo que comenzó con el celebre perfume Chanel N° 5.
En 1924 su abuelo Pierre Wertheimer, dueño de los cosméticos Bourjois, se reunió con Gabrielle Coco Chanel y Théophile Bader, dueño de los grandes almacenes Galeries Lafayette. De ese encuentro nació Les Perfumes Chanel, una sociedad con porcentaje mayoritario de Wertheimer fundada para comercializar los perfumes de la casa de costura.
Fuego amigo
En el último tiempo, la maison rindió culto a la figura de "Mademoiselle", pero Wertheimer y Chanel tienen una larga historia de rivalidades. Coco luchó para lograr un mayor control de la empresa y Pierre tuvo que contratar un abogado dedicado a lidiar en exclusiva con la diseñadora que terminó rindiéndose frente al empresario.
En 1954 viajó a Nueva York y vendió su firma a Wertheimer. A cambio la familia acordó respetar su control creativo y cubrir todos sus gastos hasta su muerte.
Los hermanos Wertheimer se comportan como millonarios tradicionales. Son melómanos, aficionados a la caza y al esquí y presumen de coleccionar obras de los pintores Pablo Picasso y Henri Matisse. Una de sus pasiones son por los caballos y el buen vino. Poseen los viñedos Rauzan-Ségla y Château Canon en la prestigiosa denominación de origen de Saint-Emilion y no reparan en gastos para mantener su cuadra de pura sangres repartida entre Estados Unidos y Europa. De hecho, frecuentan mucho más los hipódromos que las Fashion Weeks.
Gerard, vive en una mansión en Ginebra y se encarga de la división de relojes de la compañía. En tanto, Alain, preside la compañía desde Nueva York, por donde, de vez en cuando, se mueve en subte. Ambos figuran en el listado Forbes de los mas ricos del mundo.
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