Bernard Arnault - 3a parte. Pone en marcha un plan para la expansión del grupo, que convertirá a LVMH en el primer grupo de artículos de lujo del mundo. Ademas posee un criterio personal de cómo deben manejarse cada una de las marcas.
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Favorece la descentralización de la toma de decisiones relativas a las marcas del grupo. Considera que la gestión de las marcas de lujo sólo puede funcionar dentro del marco de una organización descentralizada. Las marcas son consideradas como casas con una historia familiar. El valor de cada marca es directamente proporcional a esta independencia de control. Cada empresa tiene una vida independiente respecto a las demás.Una estrategia de adquisiciones articulada en torno a marcas portadoras o emergentes, piensa en el grupo LVMH aplicando el principio de las "ventajas compartidas": las marcas más sólidas del grupo permiten financiar aquellas en fase de crecimiento. El interés de Bernard Arnault es disponer de una primera cartera de marcas grandes en el universo del lujo, cuya estabilidad esté sobradamente garantizada. Esta solidez permite soportar los envites de la coyuntura y centrarse en nuevas adquisiciones y en el desarrollo del grupo.
Para Bernard Arnault el éxito material tiene una importancia relativa, el desafío principal es dirigir empresas para colocarlas en los primeros puestos del mercado. Y en este terreno ha demostrado sus grandes logros.En 2017, la compañía dirigida por Arnault consiguió un récord de ventas de 42 mil millones de euros, un 13% más que el año anterior. Se cree que este disparo de ventas podría estar relacionado con el aumento de demanda en el Lejano Oriente, así como la la cercanía de valores entre el dólar y la libra. Por supuesto, los avances tecnológicos y digitales y el lanzamiento de su tienda multimarca online 24 Sevres, habrían favorecido este crecimiento. Arnault ha dicho que encara 2018 con prudencia, apuntando a un riesgo de "explosión de la burbuja" y a la "incertidumbre geopolítica". Pese a todo, los movimientos estratégicos no faltarán este año. El principal consistirá en transformar Céline en marca de primera división, tras la sustitución de Phoebe Philo por Hedi Slimane, recien nominado director creativo, con la misión de lanzar una línea de hombre y otra de perfumería. El objetivo sería alcanzar "entre 2.000 y 3.000 millones de euros" en los próximos cinco años, según Arnault. La bolsa de París reaccionó ante estos extraordinarios resultados con una suba del5% por acción de LVMH.
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