14 de mayo 2010 - 00:00

Dan libertad de acción en Italia a los bonistas

La Task Force Argentina (TFA), que representa a 180 mil inversores italianos con u$s 4.400 millones en bonos argentinos defaulteados, dijo ayer a los bonistas que decidan por su cuenta si ingresan al canje de deuda, aunque criticó con dureza la política económica local. En un informe con ambigüedades, advirtió además a los pequeños inversores que la nueva oferta realizada es «peor» que la reestructuración de 2005 y apuntó contra la elevada inflación en el país, las altas tasas de interés, el control de salarios y precios y los cambios en la política fiscal.

Así, mientras los bonistas que buscan recuperar el valor total de sus bonos analizan qué hacer, hoy vence el plazo para la adhesión de los grandes tenedores de bonos en cesación de pagos. El ministro de Economía, Amado Boudou, había extendido el plazo del primer tramo por dos días, debido a «el fuerte ingreso de órdenes para participar de la transacción», lo cual generó entusiasmo en el seno oficial.

El pronunciamiento de la TFA, que era esperado con ansiedad por parte de la Casa Rosada, no cambió el desempeño del canje y ahora se deberá aguardar para ver cuál será la reacción de los bonistas.

En concreto, la asociación italiana dijo que la oferta es peor que la realizada en 2005 y comunicó a los pequeños bonistas que dependiendo del nivel final de aceptación, la quita promedio para ellos podría ser de cerca del 39%. Así, ejemplificó que un inversor dueño de 10.000 euros de deuda argentina defaulteada ganaría un promedio de 684,25 euros menos con la actual oferta que con el acuerdo de 2005.

En un extenso informe, agregó que la oferta es «unilateral» y cuestionó que no haya una previa consulta ni negociación con los bonistas, posibilidad que había sido descartada desde el principio por el Gobierno.

Si bien el pronunciamiento es crítico esta vez, es más amigable que el que se conoció en 2005. En ese entonces, la asociación había pedido a los inversores que no se adhieran a una oferta «unilateral, inadmisible e inaceptable». Pero ayer sorprendió que la entidad no se abocó sólo a opinar sobre la oferta del canje, sino que también criticó con dureza la política económica impulsada por la administración kirchnerista.

En esa línea, cuestionó «la intromisión cambiaria del Banco Central, las altas tasas de interés y la elevada inflación».