Dantesco incendio en una cárcel de Honduras: más de 350 muertos

Edición Impresa

Tegucigalpa - El horror despertó ayer a Honduras luego de que un enorme incendio en una prisión provocara la muerte de más de 350 internos que quedaron atrapados en sus celdas, en una tragedia que dejó al descubierto el drama carcelario del país.

Cuerpos calcinados abrazados a los barrotes, o cadáveres apilados en las puertas de las celdas fue la escena descripta por reclusos sobrevivientes y por los equipos de forenses y autoridades que ingresaron al amanecer a la prisión, ubicada 90 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

Al dar un balance de lo que ya constituye el peor incendio en una cárcel en todo el mundo en la última década, el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo que «lamentablemente estamos hablando de una cifra arriba de 350 muertos» en el penal ubicado cerca de la base militar estadounidense de Palmerola.

El comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio, señaló que faltaban 357 reclusos aunque, señaló, «no significa que todos estén muertos», ya que puede haber heridos y fugados. En el penal estaban alojados más de 900 internos, el doble de su capacidad.

Aterrados por las llamas, los reos debieron sortear disparos al aire de los guardias que, según testimonios, al parecer en un primer momento no abrieron las celdas y creyeron que se trataba de un intento de fuga del penal, en cuya entrada está inscripta la frase «Hágase justicia aunque el mundo perezca». El siniestro habría comenzado a eso de las 22.50 del martes por causas aún desconocidas, y fue controlado por los bomberos unas tres horas después.

Honduras es considerado el país más violento del mundo, con una tasa de homicidios anual de 82 cada 100.000 habitantes. El narcotráfico lo ha transformado en ruta alternativa para el trasiego de droga hacia Estados Unidos y sufre el azote de las maras (pandillas).

En un mensaje al país en cadena de radio y televisión, el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, anunció ayer la separación temporal de las autoridades penitenciarias para garantizar una investigación eficaz de las causas del incendio.

«Haremos toda la investigación para determinar qué provocó esta lamentable e inaceptable tragedia, para dilucidar responsabilidades», manifestó el mandatario.

Una hipótesis que se investiga es la de un incendio provocado por un recluso. «A las 23.10 recibí una llamada de un interno. Me dijo que otro reo había dicho: Voy a meter fuego a esto y nos vamos a morir todos. Y le metió fuego y nos estamos quemando, nos estamos muriendo todos», relató la gobernadora del departamento hondureño de Comayagua, Paola Castro.

Desesperados, unos 300 familiares, que denunciaron una reacción tardía de los bomberos y del resto de las autoridades, se enfrentaron con la Policía a pedradas, clamando por información de los reclusos en las afueras del penal.

La prisión es un complejo agrícola ubicado a 500 metros de la ruta que une San Pedro Sula, el corazón económico de Honduras, y la capital Tegucigalpa. En esta cárcel los reclusos se dedican, entre otras actividades, al cultivo de verduras y la cría de gallinas y cerdos, y era considerada un modelo en el sistema penitenciario hondureño.

Honduras cuenta en la actualidad con 24 establecimientos penitenciarios con capacidad para albergar 6.000 personas, pero la población carcelaria sobrepasa las 12.500 para una población de 8 millones de habitantes.

Además del hacinamiento, un problema clave del sistema carcelario hondureño es la existencia de bandas que organizan parte del crimen que asuela al país.

Escuchas telefónicas han demostrado que desde los principales se planifican secuestros y se realizan llamadas para extorsionar a empresas y personas.

Subyace la lucha entre diferentes bandas por el trasiego de drogas y armas: las temibles pandillas conocidas como maras, entre las que destacan «Salvatrucha» y «La 18». A ellas se enfrentan otros reclusos «comunes», conocidos como «paisas».

Agencias AFP, Reuters, DPA, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario