15 de julio 2010 - 00:00

Dato de inflación frenó a los bonos

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
Hay un absurdo. El INDEC con su irrealidad vuelve a los inversores a la realidad al recordarles que están en la Argentina y que la inflación no es un dato matemático, sino político.

Los inversores, conscientes de este manejo del organismo que se encarga de las estadísticas, esperaron las cifras del costo de vida de junio antes de operar. Por eso en los primeros momentos del mercado, el movimiento fue muy reducido. Cuando se conoció que el costo de vida de junio fue del 0,7%, la mitad de lo que estiman las consultoras privadas, las órdenes de venta prevalecieron y derrumbaron a todos los bonos, incluidos los nominados en dólares, que perdieron hasta el 1%, como fue el caso del Boden 2015. El monto de negocios también se desplomó y se operó el 40% menos que el día anterior.

Si bien bajaron todos los bonos, el Global 2017, el nuevo título que nació con la reapertura del canje de la deuda, directamente no cotizó. El engaño del INDEC puede retrasar el ingreso de la Argentina al mercado de capitales. El país quiere tomar dinero en el exterior a tasas inferiores al 10%. Esta medición de la inflación de junio lo aleja de esa meta, porque al perder credibilidad, los bonos en dólares bajan de precio.

Las mentiras siempre tienen un damnificado, pero también un favorecido. En este caso fueron los inversores que tienen cupones PBI, que subieron el 1,60%. El INDEC, de la misma manera que recorta la inflación, infla el crecimiento de la economía porque quiere mostrar una Argentina con un modelo ideal. Como la renta de los cupones PBI se define sobre la base del crecimiento del Producto Bruto, los inversores aguardan las cifras de junio con esperanza. Saben que el INDEC dará un crecimiento superior al real y eso aumentará el valor de los cupones, que en lo que va de julio subieron el 12% y acumulan el 30% en lo que va del año.

De todas maneras, este respiro que se tomaron los bonos en dólares servirá para que entren nuevos inversores que están tentados con las rentas de entre el 11% y el 12% que brindan.

Una prueba de la ansiedad por bonos argentinos en dólares es lo que sucedió con el «dólar contado con liquidación» que se utiliza para fugar o entrar capitales. Cuando este dólar sube, es que hay fuga y cuando baja, hay ingreso de dólares.

Ayer el «contado con liqui», como se lo conoce en la jerga de los operadores, siguió en baja. Perdió el 0,60% y ahora vale $ 3,9375 porque hay un elevado ingreso de dólares para comprar bonos locales.

Es tan alta la entrada de divisas por liquidación de exportadores y por inversores en bonos, que el Banco Central siguió comprando dólares para elevar sus reservas y evitar que el dólar baje de precio. En esta oportunidad compró u$s 140 millones y ahora las reservas se acercan al récord histórico, lo que realimenta el ingreso de divisas porque garantizan el pago de los bonos en cada vencimiento.

Por su parte, el dólar marginal subió el 0,40% porque los que tomaron ganancias se pasaron a divisas. Fueron pocos los que hicieron esta operación; menos de los que entran para adquirir bonos.

Si el Gobierno actuara de una manera más coherente, haría mediciones de precios más cercanas a la realidad, con lo que lograría una suba de los bonos en pesos y una rápida baja de tasas. Así, se podría financiar sin tener que echar mano a las reservas del Banco Central, que preside Mercedes Marcó del Pont, como lo está haciendo en estos momentos. Las reservas son un recurso de última instancia, siempre.

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