23 de septiembre 2011 - 00:00

De comedia olímpica a la tragedia

Roma - El otoño será agitado en Grecia y el invierno puede ser un infierno. La ira y el malestar crecen en un país sacudido por las huelgas y la recesión, que hace siete años soñaba con un futuro luminoso en medio de los Juegos Olímpicos de Atenas y de una Europa briosa. La cita olímpica de 2004 demandó un gasto de casi 9.000 millones de euros, algo más del doble del presupuesto original, las obras de infraestructura, si bien transformaron y modernizaron a la capital griega, contribuyeron a ensanchar la deuda pública. «Puesto en su debida proporción, es difícil sostener que los Juegos Olímpicos fueron un factor importante en la crisis financiera griega.

Sin embargo, es probable que hicieran un aporte al problema», dijo Andrew Zimbalist, un economista estadounidense experto en el impacto financiero de grandes torneos deportivos. Los Juegos Olímpicos son uno más de los numerosos problemas en una nación que con una población de 11 millones de personas, tiene un millón de ellas trabajando para el Gobierno. Además, hasta hace poco, a los 48 años los griegos podían jubilarse con el 85% de su salario.

Grecia ingresó en la Unión Europea en 1981, es miembro de la Unión Monetaria y Económica desde 2001 y con esos ingresos cambió su imagen mundial, pero la ilusión se desvaneció rápido. De ser un país que en la década del 90 manejaba un presupuesto de ingresos de 37 mil millones de dólares con egresos de 45 mil millones de dólares, pasó a tener una economía de 300 mil millones de euros con una deuda pública que asciende hoy a 355 mil millones de euros. El presidente de la República Helénica, Konstantinos Dimitriou Stephanopoulos, entre 1995 y 2005, hizo que el país contrajera la mayor deuda en la historia.

Ahora, el Gobierno socialista de Yorgos Papandreu dispone de dos semanas para ajustar aún más sus números, lo que desata frenéticas protestas y cierta rebelión en el propio grupo parlamentario del partido gobernante. El equipo de Papandreu tratará de conseguir 78 mil millones de euros más a través de subidas de impuestos, recortes de gastos y privatizaciones. El Gobierno griego anunció ayer un recorte de las pensiones y una nueva reducción de empleados públicos. Las medidas incluyen una reducción del 20% en las pensiones de más de 1.200 euros, que se elevará al 40% en el caso de los jubilados con menos de 55 años. Además, 30.000 funcionarios pasarán este año a una «reserva» previa a la jubilación o el despido.

Los organismos internacionales, bautizados la troika por la prensa local (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) imponen duras recetas y reducciones, que el Gobierno acata. El futuro del euro también está en juego. Los sindicatos griegos ya han convocado una huelga general y otra para el sector público para los próximos 19 y 5 de octubre, respectivamente. Una esperable reacción de los gremios al anuncio de nuevas medidas de austeridad por parte del Gobierno, que llevará a más despidos en el sector público, reducciones en las pensiones y salarios de los funcionarios, además de un aumento en el impuesto sobre el combustible para calefacción.

Proximamente el Gobierno tendrá que rendir cuentas ante sus acreedores. Primero, frente a los inspectores de la troika, que el próximo 26 de septiembre estará en el país para continuar con su revisión de las políticas de ahorro para, de una vez por todas, acaso autorizar la entrega del nuevo tramo de ayudas. Al día siguiente está previsto un encuentro entre la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro griego para tratar la dramática situación helena. Como en la Grecia antigua, en la Grecia de hoy, la comedia eufórica de los Juegos dio paso al drama asfixiante de la economía. Y lo peor aún no llegó.

Agencia ANSA

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