Cuando en mayo de 2009 la Argentina fue echada del grupo de los mercados emergentes, pasando al de los fronterizos, muchas voces se alzaron indignadas en el sur del continente, alcanzando ribetes cómicos. Saldada la cuestión judicial en Nueva York en algunas semanas y sancionada la regulación de la nueva ley del sistema bursátil, posiblemente no pasará mucho tiempo más para que siguiendo los pasos de su numen Venezuela, el país sea despedido incluso del grupo de los "border". Según MSCI y más recientes el JP Morgan (desde que se anunció que pasaba a los fronterizos, la Argentina pierde 2,47% -índice MSCI- en tanto el grupo ganó un 15,67%) esto sería por la caída en la liquidez de los títulos argentinos, los controles al flujo del dinero, la creciente intervención estatal sobre el mercado de capitales, y lo que es lo más importante: la falta de una autoridad reguladora independiente que defienda los derechos de los inversores. Este asunto puede parecer cosmético, pero pegaría inmediatamente en el ETF ARGT, en quienes lanzaron ADR, en las operaciones de contado y liquidación, sumado a todas las implicancias de más largo plazo para el país. Dejando de lado las acusaciones de complot, cipayismo y cosas similares que escucharíamos de producirse esta situación, lo cierto es que sirve para graficar cómo los actores del mercado pueden correr detrás de los hechos, a pesar de haber sido advertidos más de una vez. Ayer el Dow experimentó la mayor baja desde el 7 de noviembre pasado al retroceder un 2,34% a 14.758,32 puntos. Quien quiera culpar a la Fed, a la desaceleración china o al enfrentamiento del FMI con Grecia, que lo haga. Pero la verdad es que nada de esto fue una sorpresa, salvo que vamos a cuatro semanas en baja de cinco. La tasa: el 2,42% anual.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario