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De Oliveira cumple 106 años y sigue filmando
Manoel de Oliveira, definido como “un fenómeno de la naturaleza” por John Malkovich, cumple mañana 106 años y permanece en actividad.
La última de las más de 50 películas que ha rodado llegará a los cines en Portugal puntualmente para su cumpleaños de mañana. El corto "O Velho do Restelo" ("El viejo de Belén", en alusión a un personaje de "Os Lusiadas", el clásico de la literatura portuguesa de Luís de Camões), se estrenó en septiembre en el último Festival de Venecia y luego pasó por diferentes certámenes cinematográficos.
"La película fue bien recibida", dijo Cristina Almeida, de la productora O Som e a Fúria. En el corto De Oliveira presenta el encuentro de íconos de la literatura portuguesa a lo largo de los siglos como De Camões, Teixeira de Pascoaes y Camilo Castelo Branco con Don Quijote, que conversa con ellos sobre Dios y el mundo. Es "una reflexión sobre la humanidad", dijo el realizador.
De Oliveira nació en el seno de una familia rica en Oporto en 1908, 13 años después de que los hermanos Lumière presentaran en París la primera exhibición pública de películas en cinematógrafo. Ahora camina apoyado en un bastón, pero sigue con la voluntad para seguir realizando cine y tratando de que sus películas lleguen a las salas. Tampoco descuida la realidad política y económica, critica con dureza la política de recortes del gobierno en Lisboa y deja sentir en sus últimas obras la impronta de la crisis en su país.
"Tiene una energía increíble. Por la mañanas, antes de comenzar el rodaje va todos los días a nadar", comentó con admiración Claudia Cardinale, que rodó a sus órdenes, junto a Michael Lonsdale y Jeanne Moreau, "Gebo et l'ombre" (2012).
La carrera de este deportista, piloto de carreras y viticultor comenzó en 1930 con una película muda sobre el río Duero. Desde 1990 rueda una película al año.
"La energía me viene de las estrellas", dijo en cierta ocasión el director, que ha tenido a sus órdenes figuras como Catherine Deneuve, el citado Malkovich o Marcello Mastroianni. En sus películas no sólo es el director, sino que también suele ser el que firma el guión y participa en la edición y en la producción. Su trayectoria le reportó en 2004 el León de Oro en el Festival de Venecia (donde hace 30 años presentó su película emblema "Le soulier de satin", sobre la obra de Paul Claudel, con una duración de siete horas), un premio que corona los más de 50 que obtuvo a lo largo de su carrera.


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