La columna de ayer puede dar idea que somos "críticos" al trabajo de Thomas Piketty, cuando realmente disfrutamos de su "Capital en el siglo XXI". Aunque algo extenso (nos preguntamos cuántos de quienes dicen haberlo leído lo han hecho; la versión francesa salió en agosto de 2013, la inglesa en marzo y la española en noviembre de 2014), es un libro llano, fácil de leer por todos y sin "chicanas" -el autor ha reconocido públicamente varias falencias-, que analiza los cambios en los ingresos y la riqueza desde 1750 (EE.UU., Japón, Alemania, Francia e Inglaterra, menos profundamente Italia, Canadá y Australia; y de 1920 en adelante India, Indonesia, China, Sudáfrica, la Argentina y Colombia y algún otro), concluyendo que "la contradicción central del capitalismo" es su tendencia a que la riqueza se concentre cada vez más en las manos de los que ya son ricos. Esto lo sintetiza en que la fórmula r>g (retorno de activos mayor que el crecimiento económico) implica salvo depresión, guerra o impuestos confiscatorios, mayor desigualdad social. Hasta cierto punto continúa el método de "El Capital" (es bastante más claro), en cuanto se acerca al capitalismo mezclando historia y teoría, aunque con una impresionante base de datos, discutiendo a Kuznets y a Marx (con quien simpatiza más) como representantes de la idea que el capitalismo es capaz de arreglar todos los problemas sociales por si solo o que al contrario, está predestinado a su autodestrucción. Firme creyente en la apertura comercial y la importancia de la difusión de conocimiento (no es un anticapitalista), ve al rol del estado, vía impuestos, como elemento central para reducir de la desigualdad social que mina las bases del capitalismo. Dicho esto, hay mucho para criticarle, sea desde la "izquierda" o de la "derecha". Por lo pronto, como a Marx, su eurocentrismo (salvo el período 1880-1980, la población de Europa, América y Rusia nunca fue más del 25% del total global), tenemos luego el problema de gruesos errores en la data original que invalidan el argumento sobre la concentración de la riqueza europea de los últimos 35 años, y... (mañana seguimos). La semana arrancó con el Dow +0,02% a 17.515,23 puntos, con lo mejor en AMEX, VISA y Chevron y lo peor en J&J y Goldman. El petróleo, un 5.3% abajo y el oro, el 1.3% arriba.
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