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De urgencia y tarde, traba EE.UU. accesos a archivos
El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en una foto de archivo de julio pasado. Sobre él pesa una orden de captura internacional emitida ayer por Interpol, surgida de una causa por supuesta violación en Suecia.
Dos días después de que comenzaran a filtrarse más de 251.000 cables secretos de la diplomacia norteamericana, modifica una política de casi una década originada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando se establecieron mecanismos y se lanzaron esfuerzos para permitir a los organismos de seguridad compartir más su información de inteligencia, dijeron las fuentes, citadas por la cadena CNN.
En aquel entonces, el éxito del ataque de la red Al Qaeda se atribuyó en gran parte a la evidencia de que la CIA, el FBI y otras dependencias del Gobierno contaban con información adecuada sobre los atentados inminentes, pero no pudieron atar todos los cabos porque no compartían sus datos de modo apropiado.
El Pentágono detalló ayer nuevas medidas de seguridad para impedir que se repitan filtraciones de este alcance, entre ellas la imposibilidad de copiar información de computadoras protegidas. Las medidas tendrán su paralelo en muchas otras dependencias e instituciones del Estado, incluyendo el Ejército, dijeron las fuentes.
En el marco de la investigación anunciada el lunes por el fiscal general estadounidense, Eric Holder, los equipos legales de varios organismos federales norteamericanos comenzaron a estudiar si sería viable procesar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y a otros miembros de la página de internet bajo la Ley de Espionaje, dijeron fuentes del Departamento de Justicia citadas por CNN.
En tanto, en un mensaje de Twitter, el sitio dijo estar bajo ataque de millones de computadoras infectadas con virus, comandadas de tal forma que piden acceso simultáneo a la página, lo que provoca su caída y la imposibilidad de ingreso a los internautas visitantes. Assange anunció en las últimas horas que estos documentos son «sólo el comienzo» y que su objetivo ahora serán los bancos y las corporaciones.
El joven provocador debe, mientras tanto, hacer frente a una causa judicial abierta en Suecia, por dos acusaciones de violación y abuso radicadas por dos jóvenes en agosto. Assange apeló ayer la orden de detención en su contra, a través de su abogado Björn Hurtig.
El letrado dijo en su apelación a la Corte que Assange no dejó Suecia para evadir a la Justicia y propuso que sea interrogado por teléfono, video u otras vías. El lugar de residencia del australiano se mantiene en secreto. Parece difícil que tenga éxito: Interpol difundió anoche un pedido de captura internacional («difusión roja»).
En tanto, el ex vocero de WikiLeaks Daniel Domscheit-Berg dijo al diario alemán Tageszeitung (izquierda) que en diciembre lanzará un portal propio para la publicación de documentos secretos que competirá con el sitio de Assange. Domscheit-Berg, un alemán de 32 años, abandonó WikiLeaks en septiembre por diferencias con el fundador.
En Australia, por su parte, autoridades dijeron que investigaban si las publicaciones de Assange, que es ciudadano australiano, habían causado algún daño a los intereses del país o violado alguna de sus leyes, al tiempo que en Francia, un vocero oficial, François Baroin, dijo que el Gobierno introducirá modificaciones en la forma en que envía sus misivas diplomáticas.
Agencias DPA, EFE, Reuters, AFP y ANSA


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