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Deben controlar armas financieras de destrucción masiva
Esta complacencia o tolerancia regulatoria con el mercado de derivados parece haber llegado a su fin. Decimos parece porque los intereses creados son muy fuertes y a menos que el impulso regulatorio se sostenga, probablemente se mantendrá el statu quo. La crisis de Grecia ha sido el factor detonante que ha puesto a los derivados sobre la picota. En ambos lados del Atlántico se han levantado voces exigiendo una mayor regulación sobre estos instrumentos. José Barroso, actual presidente de la Comisión Europea, declaró públicamente días atrás que está en estudio la posibilidad de prohibir la venta «al desnudo» de credit default swaps (más conocidos por sus siglas CDS) con fines especulativos. ¿Qué quiere decir esto?
Definición
Un derivado es un término genérico que define a un instrumento cuyo valor depende de otro, como puede ser un bono del Gobierno, una acción de una empresa o el tipo de cambio entre dos monedas. El mercado de derivados se divide en dos grandes mercados: el de aquellos instrumentos listados y transados en Bolsas y el de aquellos que se transan de manera privada. Este último, conocido como el mercado OTC («Over the Counter»), es el que concentra mayor volumen y el que está exento de regulaciones. En este mercado es donde se transan los CDS o contratos derivados de crédito.
En términos muy básicos un CDS es una póliza de seguro que toma un inversor para cubrirse del riesgo de no pago de un bono, préstamo o cualquier otro instrumento crediticio. Desde el punto de vista legal se define como un contrato privado en el que a cambio de una prima o comisión, una de las partes (el «vendedor de protección») se obliga a compensar a la otra (el «comprador de protección») en caso de que ocurra un evento de crédito (tal como la quiebra o el no pago de intereses o capital) en relación con un emisor (la «entidad de referencia») o una obligación de deuda específica (la «obligación de referencia»). El primer CDS fue «inventado» por los banqueros de JP Morgan en 1994 para «asegurar» una línea de crédito individual de 4.800 millones de dólares otorgado a Exxon. Actualmente un inversor puede comprar un CDS sobre bonos emitidos por empresas o países (como la Argentina o Grecia) y también sobre una gran variedad de productos estructurados. Obviamente, el riesgo crediticio del vendedor de protección debe ser mínimo. De otra manera, no serviría como póliza de seguro.
La idea original era que el tenedor de un bono pudiera protegerse contra la eventualidad de una bancarrota o cesación de pagos. El problema surge cuando un inversor toma una posición «al desnudo» ya que no es tenedor del bono de referencia. Esto significa que esta posición es puramente especulativa o direccional. En este caso, al comprar un CDS el inversor no busca protegerse sino apostar a la bancarrota de una empresa o la cesación de pagos de un país. El problema es que esto genera incentivos perversos. Para George Soros, uno de los más críticos del uso indiscriminado de estos derivados, es como si alguien comprara una póliza de seguro de incendio sobre la casa del vecino. La tentación de prenderle fuego puede ser muy grande. Los inversores que toman una posición «al desnudo» en CDS tienen incentivos enormes para provocar la bancarrota del emisor. Cuanto más grande la apuesta, mayor la posibilidad de manipulación del precio de los bonos de referencia (que tienen poca liquidez). Y como se trata de un mercado sin regulaciones y sin transparencia, ni siquiera los bancos centrales saben con certeza qué es lo que está pasando.
Requerimiento
Normalmente cuando uno compra una póliza de seguros lo hace para asegurar un bien que posee no para especular con la desgracia ajena. De hecho para vender una póliza, las compañías aseguradoras requieren que el comprador tenga un «interés asegurable.» Éste no es el caso en el mercado de CDS. Hace un par de años para resolver este problema, Soros y otros analistas proponían que sólo aquellos inversores que tienen posiciones legítimas puedan comprar CDS. Ésta es la idea que revivió la Comisión Europea, pero su implementación no es fácil.
Las posiciones «al desnudo» en CDS han sido el instrumento principal del ataque especulativo que puso a Grecia contra las sogas. No esta claro aún cómo Atenas va a resolver sus problemas presupuestarios y de endeudamiento, pero la Comisión Europea no está dispuesta a que los hedge funds puedan poner a otro de sus miembros en una situación similar. Habrá que ver si Estados Unidos acompaña esta iniciativa.


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