Debuta una mujer como jefa de espías militares argentinos

Edición Impresa

• Se trata de Lourdes Puente.
• Hasta ahora ese cargo había sido ocupado siempre por hombres

Lourdes Puente de López Llovet se convertirá en la primera mujer en la historia de la Argentina en dirigir una central de espionaje, al asumir la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica del Ministerio de Defensa (DNIEM).

El ministro Arturo Puricelli la seleccionó para la tarea tras evaluar varios candidatos, pero prevalecieron los méritos académicos y la política de género inaugurada por Nilda Garré en un ministerio donde los hombres cubrían los cargos más relevantes.

Profesional de las ciencias políticas, recibida en la Universidad Católica Argentina (UCA), la licenciada Puente está casada con el director general de la editorial Sudamericana, Javier López Llovet, vínculo que le asegura múltiples contactos en el ambiente de la comunicación global

La DNIEM a su cargo es uno de los tres organismos que junto a la Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE)) y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal que depende ahora del Ministerio de Seguridad, conforman el Sistema de Inteligencia Nacional.

Esta estructura de espionaje en el área de la defensa comenzó a funcionar en 2004 tras la reglamentación de la Ley de Inteligencia Nacional Nº 25.520.

El primer director nacional designado por el entonces ministro José Pampuro fue el contralmirante Guillermo Iglesias, luego vino el turno de los «civiles», Sergio Mileo, un cuadro técnico del duhaldismo, hasta que Garré en una resolución del año 2005 -con el aval del fallecido Néstor Kirchner- reglamentó que los servicios de inteligencia de las tres fuerzas reportaran al titular de Defensa a través del control que pasó a ejercer la DNIEM. Puso al frente al licenciado Carlos Aguilar, un PCI (acrónimo de personal civil de inteligencia) de la Fuerza Aérea Argentina, quien luego de 5 años renunció al cargo en septiembre de 2010 envuelto en escándalos. El 24 de marzo del año pasado se descubrió que Aguilar había sido agente durante los gobiernos de facto entre 1980 y 1983, más tarde quedó vinculado con la denuncia (hay una causa abierta en la Justicia federal) de un soldado voluntario que afirmó haber sufrido presuntos apremios «al límite de la severidad» en una investigación sobre el robo de fusiles FAL y ametralladoras Ingram y Halcón efectuada por agentes de inteligencia de la Fuerza Aérea. En la actualidad funge de asesor en la Comisión Bicameral presidida por la diputada Irma García (PJ Federal), que se encarga de monitorear a los servicios.

La licenciada Puente comenzó la actividad en la Armada, en el sector de análisis internacional del «Quinto», así se denomina en la jerga de los marinos al organismo de inteligencia ubicado en el piso 5 del Edificio Libertad, es profesora de la UCA y egresada del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, CHDS, sigla en inglés del organismo académico del Gobierno de Estados Unidos con asiento en Washington.

El desafío actual de la flamante directora es producir inteligencia estratégica relacionada con las amenazas del marco externo para asesorar al ministro de Defensa. Tarea ciclópea, sólo cuenta con una planta de agentes de las tres fuerzas que fue reducida en más del 40% durante la gestión de su antecesor Aguilar.

Bajo la fachada de aumentar el control político sobre los servicios castrenses, Garré impulsó una purga metódica de todos los agentes que por edad, fecha de incorporación o período laboral pudieron haber estado en funciones durante gobiernos de facto, aunque desde el poder se diga que fue una modificación de perfiles para el ascenso de gente más joven. El mismo discurso empleó días pasados la ahora ministra de Seguridad en la remoción de comisarios y altos jefes de la Policía Federal.

Dejá tu comentario