21 de diciembre 2012 - 00:00

Declaró Rato: la pasó mal por el supuesto fraude en Bankia

Madrid - El exdirector general del Fondo Monetario Internacional (FMI) y extitular de Bankia, Rodrigo Rato, compareció ayer en tribunales por una demanda contra el banco, símbolo en España de los excesos de la burbuja inmobiliaria.

Rato, una figura de máxima figuración política que compitió con Mariano Rajoy en la carrera por la candidatura dentro del conservador Partido Popular, llegó en un automóvil con vidrios oscuros hasta la puerta de la Audiencia Nacional, se bajó y entró discretamente en el edificio mientras decenas de manifestantes le increpaban y le gritaban «dónde está nuestro dinero».

Rato permaneció «tranquilo» delante del juez, según una fuente presente en la declaración, pero «no tanto» como ante el Congreso de los Diputados, donde compareció en julio, afirmando que había actuado «correctamente» en su gestión del cuarto banco español.

Ayer descargó la responsabilidad del fiasco de Bankia sobre el Banco de España (central) y sobre el endurecimiento de las normas bancarias impuestas por el actual Gobierno de Rajoy, así como el anterior Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Bankia es una entidad emblemática surgida a fines de 2010 de la unión de siete cajas de ahorros en dificultades, la más antigua de las cuales era Caja Madrid.

Rato afirmó que nuevas exigencias de capital propio precipitaron la entrada en Bolsa de Bankia, en julio de 2011, añadiendo que si le hubiera competido sólo a él, no habría realizado la entrada en Bolsa en el momento en que se hizo, en una situación económica «muy complicada».

«Rato a la cárcel, ¡que paguen la crisis los que la han creado!»: Con este lema, el movimiento de los «indignados» esperaba a las puertas de la Audiencia Nacional -principal instancia penal española- para recibir al que también fuera ministro de Economía con el Gobierno de José María Aznar.

Decenas de personas se reunieron ante la Policía y las cámaras de fotos y televisión de prensa, con pancartas donde se leía «Rato ladrón al paredón», «Bankia-Estafa» o «Somos ahorradores, no inversores. No a la quita», en una imagen con las estrellas de la Unión Europea (UE), y uno de ellos llegó con una pequeña guillotina de madera ante el tribunal.

Alabado por su gestión económica del país entre 1996 y 2004, este descendiente de una familia adinerada encarna a ojos de los manifestantes los problemas del sector financiero español, arrasado por su exposición al sector inmobiliario y fragilizado por el control de responsables políticos en las cajas de ahorro.

Entre los manifestantes, algunos con caretas de Rato, Clemence Cohen, de 40 años, contaba que le habían «estafado». «Me ofrecieron acciones y ya sabían cómo estaba la situación, ya sabían el agujero que había», protestaba.

El «escándalo de las (inversiones) preferentes» se levantó en los bancos y cajas españolas al demandar algunos clientes su dinero por considerar que no fueron bien informados, que hubo «mala praxis», en palabras del ministro de Economía español, Luis de Guindos, o que el producto fue comercializado de forma irregular.

La Justicia española anunció el 4 de julio pasado la apertura de una causa contra Bankia, su matriz BFA y 33 responsables del banco, Rato entre ellos, acusándolos de estafa, apropiación indebida, delitos contables, falsedad documental y administración desleal.

Un total de cuatro demandas fueron presentadas contra el banco y sus dirigentes, por el partido centrista UPyD, el grupo de extrema derecha Manos Limpias, el colectivo Democracia Real Ya y los «indignados».

La Fiscalía anticorrupción española ya abrió una investigación preliminar sobre eventuales fraudes cometidos en la creación de Bankia y su introducción en Bolsa.

El banco, que entró en Bolsa en julio de 2011 al precio de 3,75 euros por acción, vio el valor de sus títulos dividido por tres en menos de un año.

Rato es el último de los 33 responsables que comparecen ante el juez de instrucción desde el 5 de noviembre pasado.

Afirmando que Caja Madrid «lideró con éxito la mayor operación de integración financiera de España» y que Bankia podría de aquí a 2015 «consolidarse como uno de los cuatro líderes financieros» españoles, Rodrigo Rato renunció a la presidencia de la entidad el 7 de mayo pasado.

Dos días después, el Gobierno anunciaba su nacionalización parcial y luego una inyección necesaria de 19.000 millones de euros para salvar Bankia, aparte de los 4.500 millones ya previstos, un rescate histórico en España.

El rescate de Bankia empujó a ese país a pedir en junio una ayuda más amplia para sus bancos en la zona euro, de un máximo de 100.000 millones de euros, de los que sólo Bankia recibirá casi 18.000 millones.

Agencia AFP

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